Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta autorregulación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autorregulación. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de junio de 2014

La importancia de acompañar la expresión emocional


Encuentro miles de talleres y cursos de gestión emocional,  cursos sobre como canalizar, gestionar y trasformar las emociones… puesto que muchos adultos somos incapaces de expresarlas o gestionarlas de forma adecuada. Como adultos ya  conocemos las consecuencias de  bloquear las emociones, pero tristemente nos hemos acostumbrado a poner al mal tiempo buena cara y a tirar “pa’lante”;  quizás aun las sentimos pero somos incapaces de expresarlas con naturalidad.

Nuestra estructura emocional básica ya esta fijada sobre los cuatro o los cinco años, esta estructura va a depender de que emociones hemos tenido que reprimir esos primeros años de vida.

 

Reprimir las emociones infantiles tiene consecuencias y lo sabemos, lo estamos viviendo en nuestro propio ser. Aun así nos resulta difícil acompañar las emociones de las criaturas sin reprimirlas o juzgarlas…

La pureza y la totalidad de las emociones infantiles son tan fuertes que asustan y  confunden al adulto cuyas emociones ya se ha acostumbrado a reprimir, la tendencia a bloquear la expresión emocional en las criaturas es que un adulto ya acorazado no las soporta.

¿Pensamos que por decirle a “un niño no llores”, su angustia va a desaparecer?
¿Pensamos que puede aguantarse las lágrimas y hacer desaparecer la angustia que esta sintiendo?

¿Que pasa cuando le pedimos a un niño que llora que se controle y deje de llorar ¿

El llanto es una descarga de su dolor y para detenerlo la criatura aguanta la respiración, se muerde los labios, evita el contacto visual, su garganta se estrecha, su mandíbula se tensa para aguantar el temblor de sus labios y su barbilla, aprieta los puños y los brazos, pasando de estremecerse rítmicamente mediante los sollozos,  a la inmovilidad.
A veces el niño consigue aguantarse, reprimirse y tragarse sus lágrimas, pues el miedo al castigo o al enfado del adulto es mayor que su necesidad de desahogo.
Si este patrón se repite muchas veces y con la suficiente intensidad, el niño/a  pierde la capacidad de llorar.
La misma dinámica sucede cuando obligamos al niño a tragarse su rabia.

Es así como perdemos la capacidad de contacto y nos endurecemos física y emocionalmente.



Si bloqueamos la expresión emocional la criatura se queda paralizada e indefensa, pero la angustia no desaparece y saldrá bajo otras formas muchas veces destructiva.

La expresión emocional es la forma que tenemos de descargar tensión y liberarnos de la angustia, si las emociones se descargan a medida que se producen existe equilibrio emocional.


Todos vivimos traumas y experiencias desagradables en la niñez, no son solo los traumas graves como abusos sexuales  físicos los que causan un daño permanente, los pequeños traumas constantes  que no encuentran una vía de escape (mas allá de la ocasional rabieta) pero no es el trauma en si el que causa un daño permanente si no la incapacidad de expresar las emociones asociadas al trauma.

Fuente: Una infancia en libertad
Matthew Appleton.





domingo, 25 de mayo de 2014

¿Qué es autorregulación?


La autorregulación referida a la crianza es un concepto que crea algo de confusión, me he encontrado a personas que cuando oyen la palabra autorregulación les suena a  “dejar hacer al niñ@ lo que le de la gana", les suena a libertinaje y a falta de límites.

Autorregulación significa no interferir en los procesos naturales  (tanto físicos como emocionales) de las criaturas, sino respetarlos.

Hablar de autorregulación significa hablar de confianza en la sabiduría instintiva de la vida y en la certeza de que el ser humano nace esencialmente bueno, de confianza en la capacidad de las criaturas de regular sus necesidades.

La autorregulación depende del contacto emocional entre los adultos y las criaturas puesto que para que puedan autorregularse necesitan de vínculos suficientemente buenos que nos permitan conectar con las necesidades de la criatura sin juicios.

La autorregulación requiere conectar, se tiene que sentir, no es un “método” que se pueda aplicar o aprender de forma mecánica, puesto que cada niño es distinto y tiene un entorno familiar y cultural único que tiene que ser considerado.

Para que la autorregulación pueda darse se necesitaría que los adultos dejáramos de ver a la infancia como futuros adultos y la viéramos como un estado de la persona por derecho propio.

Fuentes: 
La intervención preventiva desd la ecología de sistemas humanos. Javier Torró Biosca.
Una infancia en libertad. matthew Appleton

martes, 13 de mayo de 2014

¿Por qué tenemos tanto miedo al placer infantil?


Los bebés maman demasiado, quieren demasiado contacto físico, los niños y las niñas se tocan demasiado, se ensucian demasiado, demasiado…
¿Demasiado para quien?

¿Por qué tenemos tanto miedo al placer infantil?

Somos seres sexuados desde que nacemos.
El vínculo con nuestra madre se establece piel con piel, el bebé y la mamá buscan de forma natural e instintiva ese contacto físico continuo, se huelen, se acarician, se besan.

La lactancia es la primera expresión de sexualidad humana, las madres sentimos placer al dar de mamar, el bebé disfruta del orgasmo oral si la tetada es placentera…
Los bebés no solo maman por hambre o por sed, también por placer.

El mundo interno del bebé se forma a partir de las experiencias de contacto y placer con la madre, si lo que ha incorporado es placentero, el bebé va a vincularse profundamente con ella, desarrollando un apego seguro y confianza.

Las sensaciones placenteras del bebé durante el primer año de vida  organizan la base afectiva de una persona, y se desarrollan los registros primordiales de confianza básica en el otro y en la propia especie.


El vínculo primario se establece desde el placer y para que esto pueda darse se necesitan disponibilidad y tiempo, por eso es tan necesario trabajar a nivel social para la protección y el reconocimiento de la importancia de la función materna y familiar.

Fuente: Lactancia y vínculo. Yolanda Gonzalez


lunes, 21 de abril de 2014

La obligación de jugar



Con la entrada en la escuela infantil sucede un hecho de extraordinaria importancia: el juego, que hasta entonces era algo voluntario  que ocupaba la mayor del día, desconociendo horarios y prohibiciones , se convierte en una obligación , diluyéndose su más valiosa característica y echándose a perder. Lejos de permitirse y propiciar que los niños y las niñas conozcan sus posibilidades y sus límites, única manera de lograr algún tipo de autorregulación, los niños y las niñas son forzados a ceñirse a un arbitrario programa de actividades.



En la dinámica de la escuela infantil el juego se convierte en un deber. Los pedagogos reclaman, tan ridículamente como un brujo que pretende hacer salir el sol todos los días, el merito de potenciar el juego de los niños y las niñas. En la escuela infantil se desarrolla un discurso y una teoría del juego para legitimar su propia existencia con fines de doma y lucro. De esta forma, manipulando y apropiándose del juego, prepara el terreno para la total destrucción de lo lúdico en la vida.
Dice Donats Elschenbroich: “la activación del juego es siempre a la vez interrupción del juego. La pedagogización del juego es siempre la expresión de una relación alienada entre adultos y niños.
Con el juego rigurosamente previsto se inaugura una nueva percepción del tiempo, hasta entonces ajeno en la actividad infantil. Establecer que de 9 a 10 hay espontaneidad total es matar la espontaneidad, que puede aparecer a  cualquier hora, y es asegurar que fuera de ese horario no la habrá. Se engendra, también, la división entre el juego y el trabajo, entre lo lúdico y lo serio, y se da por sentado que si se unen, es para que el primero sirva al segundo. En realidad se espera ya que todo juego acarree alguna utilidad, práctica o conceptual.
Texto extraído de: Entre cuadernos y barrotes, la educación desde el punto de vista de sus víctimas. Lima 1999


jueves, 10 de abril de 2014

Yo, ya se pensar.



En el libro de 3º de primaria proponen una serie de ejercicios bajo el titulo: ¡Aprende a pensar!
La reacción de la niña ante esta frase  me ha dado mucho que pensar a mi…
- Yo, ya se pensar!! (tono de indignación) ¿pero es que “los del libro" se creen que las niñas no pensamos? 
Yo que me rallo un poco, observo la sutil sensación de sentirse  menospreciada por ser una persona pequeña que tiene la niña.

Aprender desde el esfuerzo.
Uno de los grandes errores que cometemos en las escuelas  es suponer que estudiar debe ser un esfuerzo.  
Familias y maestr@s  optamos  por crear hábitos de estudio, fomentado la  disciplina, valorando equivocadamente el  esfuerzo que hacen por las criaturas por aprender , lo que nosotros les decimos que tienen que aprender.

  

Pensamos que si no se les fuerza y  se les obliga l@s niñ@s se convertirán en unos vagos que se pasarán el día jugando sin aprender nada o que solo trabajaran bajo amenaza,  esta idea parte de una profunda desconfianza hacia las criaturas que obliga a algunos maestr@s a la vigilancia y el control.

Nos equivocamos, aprender no debería ser un esfuerzo, sino un juego al que nos entregamos desde el placer mismo del aprendizaje.
… Si en lugar de tratar de enseñarles a pensar, tratáramos de evitar que pierdan el interés por aprender y pensar por sí mism@s.

Para ello bastaría con no matar su curiosidad.  Si, si los niños  y las niñas son seres  curiosos por naturaleza y quieren aprender, disfrutan aprendiendo!!

El adulto  debe estar  a disposición del niñ@ para ofrecerle las herramientas con las que satisfacer su curiosidad. 
Sin  darles respuestas cerradas a sus preguntas, 
(como solemos hacer ) si no respondiendo con una otra pregunta que les ayude a resolver la cuestión por ellos mismos, acompañandoles en su proceso de aprendizaje, no enseñándoles.

 

Aprender desde el placer  
Las criaturas a las que se les permite experimentar el aprendizaje autónomo, cambian el esfuerzo de aprender por la entrega total  al proceso de aprendizaje.
Experimentan sin temor a equivocarse, porque no son juzgados ni evaluados. Pueden permitirse el lujo de leer todo el tiempo que les dé la gana, de hacer experimentos, aprenden matemáticas para cubrir una necesidad real , porque  las necesitan para jugar a determinados juegos o para su vida cotidiana, como para diseñar un cambio en su habitación necesitan aprender a medir y a hacer planos, el día a día ofrece infinitas posibilidades de aprender.
 
Convierten el aprendizaje en un placer, en un juego al que se entregan con pasión.
Piensan por ellos mismos, sin necesidad de enseñarles a pensar.
Solamente tenemos que dejar de  interferir en sus ganas de aprender, dejando de decirles que tienen que aprender, cómo y cuando tienen que aprenderlo y confiar plenamente en su increíble capacidad de aprendizaje.

martes, 18 de marzo de 2014

El vicio de la teta



Otra vez la teta? Pero si es imposible que tenga hambre¡¡  eso es puro vicio, te está  tomando la teta por un chupete.
Y se quedan  tan panchos...

¿Cómo que vicio? ¿Cómo que la teta por un chupete? Es el chupete el que suple la función de la teta y no al revés.
Esta falsa creencia se basa en que la teta solo es alimento obviando las necesidades emocionales y afectivas de la criatura.


 http://www.saude.al.gov.br/sites/default/files/bebe-mamando.jpg?1343750088
Los bebés no solo maman por necesidad de alimento sino también por placer.
Durante la etapa oral (que se prolongara hasta los tres o cuatro años)  la carga de excitación vital está concentrada en la boca y el bebé  necesita una cantidad óptima de estímulos para conseguir saciedad y relajación. El bebé explora el mundo a través de la boca.

 http://www.paraelbebe.net/wp-content/uploads/2006/10/prenatal3.jpg

La teta ofrece al bebé la posibilidad de continuar con el contacto físico y emocional que le proporciona seguridad, pero sobre todo representa lapotencialidad de ir experimentando placer a través de la succión, del contacto con la piel de su mamá, de su olor, de su mirada. El mundo interno del bebé se forma a partir de estas experiencias de contacto y placer con la madre.
 
La succión es una necesidad natural del mamífero, si, también del humano.

lunes, 25 de noviembre de 2013

NIÑOS MALOS

Tengo la sensación de que la mayoría de los adultos ven a los niños como seres malos por naturaleza , seres vagos y sucios, que lo único que quieren es jugar y que solo aprenderán o trabajaran bajo amenaza de castigo y buenas dosis de disciplina.

Existe en general una profunda desconfianza en los niños…. 
En crianza y educación parece que sigue vigente la famosa Teoría de la Frustración de Freud, la cual parte de la idea de que los niños no saben y hay que enseñarles, hay que marcarles el camino para que lleguen a ser seres capaces de convivir en sociedad, para que aprendan a dormir correctamente, a comer de forma saludable, para que aprendan a leer y a escribir…

Y eso, se consigue enseñando a las criaturas desde bien pequeños a tolerar la frustración, lo que llevado a la práctica significa:
  • Dejar llorar al bebé, no cogerle demasiado en brazos.
  • Llevarle a guardería para que luego la adaptación al cole sea mas fácil.
  • Cargarles de deberes desde los siete u ocho años, para que cuando vayan a la universidad ya tengan el hábito de estudiar. 
  • Obligarlos a hacer filas para entrar en la escuela,…¿esto será para que aprendan a no colarse en el supermercado? O será disciplina?
El caso es que basándose en esta teoría padres, madres y maestros están convencidos de que hay que disciplinar a los niñ@s y para ello, si es necesario se les castiga o se les aplica una “sanción normalizadora” como lo llaman ahora en el cole.   
                                                           
En contraposición a la Teoría de la Frustración, Wilhem Reich propone la autorregulación que parte de la base de que las criaturas son bondadosas y buenas personas por naturaleza .
Como Autorregulación se entiende la capacidad, presente en todos los seres vivos , de conectar con las propias necesidades básicas, alimento, sueño, seguridad afectiva, placer y buscar su satisfacción. 

Es decir, un bebé nace sabiendo cuando debe alimentarse y cual es la cantidad que necesita de alimento (lo que llamamos alimentación a demanda)
Un bebé sabe, cuando y cuanto necesita dormir. Es más, sabe donde dormir seguro y a salvo de los depredadores, en los brazos de mamá. 

Reich observo que cuanto mas placer ha podido disfrutar un niño, mas creativo se muestra, mas alegre, con mas capacidad para salir de situaciones negativas, para reivindicar lo positivo, para ser sociable. 
¿Qué es lo que nos hace pensar que si no obligamos a los niños, nunca aprenderán a leer, ni a escribir?
¿será que si no les obligamos a hacer filas, entraran en tropel a la escuela pisoteándose unos a otros?

Es simplemente falta de confianza en las criaturas, aún no nos hemos dado cuenta de lo sabios que son.

viernes, 9 de agosto de 2013

¿REPRIMIMOS LA SEXUALIDAD INFANTIL A NUESTROS HIJ@S?

En nuestra página www.facebook.com/tekikiriquiero, se ha generado polémica por el contenido de una foto de dos niños besándose, hay personas que la consideran altamente ofensiva por el hecho de que sean niñ@s los protagonistas de la foto.



Hasta que Freud no descubrió que los niños tienen y disfrutan de su sexualidad, esta era considerada como algo obsceno y reprimirlo era el patrón de la época.

Parece que no han cambiado mucho las cosas desde entonces, la iglesia, el moralismo y la herencia patriarcal que tenemos, nos hace seguir siendo conservadores como sociedad, reprimiendo los instintos sexuales de nuestros pequeñ@s.

Si mantenemos esta línea de repetir patrones y de reprimir a nuestros pequeños, no haremos sino seguir castrando los instintos más primarios, que sientan culpa y vergüenza y fomentando problemas de sexualidad compulsiva y/o reprimida y de autoestima para el resto de su vida.

La televisión, la publicidad, internet, los medios de comunicación siguen alimentando estereotipos sexistas dando pie a la continuidad de esta represión sexual en la que vivimos.


¿Cómo facilitar que los niñ@s vivan su sexualidad libremente?

Satisfaciendo su curiosidad, valorando su deseo y sus sensaciones como algo hermoso y lleno de sentido, apreciando su sexualidad, mirando y reconociendo su genitalidad, sin poner límites a sus juegos de exhibición placentera (somos los padres ese primer mundo que aprecia o niega y reprime su genitalidad).


Esta facilitación familiar sin moralismos ni risitas comienza en las primeras exploraciones del niño a los 3-4 años, y debería continuar en el vecindario, escuelas, instituciones, medios de comunicación, propiciando las condiciones para el desarrollo sexual natural y sano de los pequeños.

Dejemos los moralismos a un lado y eduquemos a nuestros hijos para que vivan una sexualidad plena sana y sincera.


JRO