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viernes, 30 de enero de 2015

Otra inútil canción para la paz.

Hoy se celebra en la escuela el día de la Paz...
Otra hipocresía más para "aprender", para  "fomentar" la paz.
¿La paz se fomenta memorizando una estúpida canción, coloreando un dibujo?

Esta semana precisamente me comentaba mi hija sobre lo cruel de algunos "juegos", hoy me decía que dos de sus compañeros se habían liado a tortas ¡¡ en el día de la Paz!!! jajajaja.

Si de verdad queremos fomentar la paz en las escuelas, tenemos mucho trabajo por delante.
Podríamos empezar por eliminar la competencia entre alumnos (evaluación).
Intentar ser un ejemplo de respeto y evitar comentarios humillantes, gritos, amenazas, castigos.

Seria estupendo si importara más resolver un conflicto real que un problema de matemáticas. 

Si se fomentara el dialogo en lugar del silencio.

Si se hablara más de emociones que de ecuaciones.

Creo que con el simple hecho de diseñar el aula de forma en la que las personas pudieran mirarse a los ojos en lugar de a la nuca, tendríamos mucho ganado. 

Yo me quedo con la frase de un niño de ocho años sobre el día de la paz;  "la paz es cosa de jipis" ;)

viernes, 6 de junio de 2014

El mito de Aprender jugando


Aprender jugando... suena bien eh?
El famoso dicho de la letra con sangre entra está pasado de moda, así que ahora los educadores más comprometidos y progresistas se esfuerzan en diseñar métodos de enseñanza creativos y más informales, lo que en el ámbito escolar es de agradecer y de valorar.
Un claro ejemplo lo tenemos en el Método Montessori de la enseñanza a través del juego, donde se usan elementos especiales para enseñar a los niños y las niñas cosas especificas. El juego lo guían los adultos con una meta específica.
Esto sigue demostrando la desconfianza adulta en la capacidad de aprendizaje de las criaturas.
Ya sea que introduzcamos la enseñanza en el juego o el juego en la enseñanza estamos haciendo lo mismo;  engañando a los niños y mezclando nuestras inquietudes fingiendo que respetamos las suyas., es simplemente irrespetuoso.
Presionar a las criaturas para que aprendan destruye su deseo de aprender.


¿Estamos disfrazando al lobo con piel de cordero?
¿Por qué tenemos esta obsesión en convertir todo lo que hacen los niños en una experiencia de aprendizaje?
¿Qué pasaría si las clases fueran voluntarias?
¿Y si no presionamos a los niños para que aprendan a leer o escribir?
El aprendizaje es un proceso que nace de dentro hacia fuera, a medida que los niños y las niñas se desarrollan de forma natural ,quieren aprender,  por una necesidad de conocer el mundo que les rodea y que esta lleno de letras, de números, de cosas por investigar. 
Pero al forzar el aprendizaje (aunque sea disfrazándolo de juego) estamos separando el conocimiento del disfrute y convirtiéndolo en algo abstracto para el niño que busca el placer, convirtiendo el aprendizaje en algo a evitar.
Si los niños y las niñas tienen la oportunidad de ir a clase voluntariamente, lo hacen por que quieren aprender y si no asisten a clase es por que tienen cosas más importantes que hacer.
Realmente gran parte de lo que se enseña en la escuela tiene poco significado en la vida real y práctica para los niños y lo que les sirve lo pueden aprender en mucho menos tiempo y voluntariamente.
Si queremos como adultos ponerle un nombre a este tipo de aprendizaje, podemos llamarle de muchas formas:
Aprendizaje autónomo.
Aprendizaje vivencial.
Sólo se necesita una cosa. CONFIANZA en la capacidad de aprendizaje humana sin necesidad de interferencias ni manipulaciones.
Creo que deberíamos respetar el juego por lo que es: jugar por jugar, dándole la importancia y el respeto que se merece, siendo conscientes de la importancia que tiene para el desarrollo y la autorregulación infantil.



lunes, 19 de mayo de 2014

Aplastante lógica infantil. conversaciones sobre política.

Muchas veces los niños y las niñas nos hacen preguntas a las que acaban dándonos ell@s la respuesta.
Quiero compartir con vosotr@s una conversación sobre política que he tenido con mi hija.
-         Mamá ¿Qué es democracia?
-         Democracia… es ... elegir a quien nos manda
-         Y por qué “no manda nadie?
-         Porque como sociedad no estamos preparados para vivir sin que alguien nos mande.
-         Yo si, estoy preparada para que nadie me mande
-      ;)

Aplastante lógica infantil? Inocencia? O simplemente sabiduría?


Me doy cuenta de que mi respuesta a la niña esta basada en una educación donde doy por hecho que necesitamos un líder, he sido educada para obedecer y aceptar el sistema sin plantearme otras alternativas.
Tras la reflexión de mi hija me doy cuenta de que si la próxima generación crece con la conciencia de autogobierno y siendo conscientes de la responsabilidad que ello implica; que diferente seria la sociedad entonces, no?

¿Lo intentamos?

lunes, 21 de abril de 2014

La obligación de jugar



Con la entrada en la escuela infantil sucede un hecho de extraordinaria importancia: el juego, que hasta entonces era algo voluntario  que ocupaba la mayor del día, desconociendo horarios y prohibiciones , se convierte en una obligación , diluyéndose su más valiosa característica y echándose a perder. Lejos de permitirse y propiciar que los niños y las niñas conozcan sus posibilidades y sus límites, única manera de lograr algún tipo de autorregulación, los niños y las niñas son forzados a ceñirse a un arbitrario programa de actividades.



En la dinámica de la escuela infantil el juego se convierte en un deber. Los pedagogos reclaman, tan ridículamente como un brujo que pretende hacer salir el sol todos los días, el merito de potenciar el juego de los niños y las niñas. En la escuela infantil se desarrolla un discurso y una teoría del juego para legitimar su propia existencia con fines de doma y lucro. De esta forma, manipulando y apropiándose del juego, prepara el terreno para la total destrucción de lo lúdico en la vida.
Dice Donats Elschenbroich: “la activación del juego es siempre a la vez interrupción del juego. La pedagogización del juego es siempre la expresión de una relación alienada entre adultos y niños.
Con el juego rigurosamente previsto se inaugura una nueva percepción del tiempo, hasta entonces ajeno en la actividad infantil. Establecer que de 9 a 10 hay espontaneidad total es matar la espontaneidad, que puede aparecer a  cualquier hora, y es asegurar que fuera de ese horario no la habrá. Se engendra, también, la división entre el juego y el trabajo, entre lo lúdico y lo serio, y se da por sentado que si se unen, es para que el primero sirva al segundo. En realidad se espera ya que todo juego acarree alguna utilidad, práctica o conceptual.
Texto extraído de: Entre cuadernos y barrotes, la educación desde el punto de vista de sus víctimas. Lima 1999


jueves, 10 de abril de 2014

Yo, ya se pensar.



En el libro de 3º de primaria proponen una serie de ejercicios bajo el titulo: ¡Aprende a pensar!
La reacción de la niña ante esta frase  me ha dado mucho que pensar a mi…
- Yo, ya se pensar!! (tono de indignación) ¿pero es que “los del libro" se creen que las niñas no pensamos? 
Yo que me rallo un poco, observo la sutil sensación de sentirse  menospreciada por ser una persona pequeña que tiene la niña.

Aprender desde el esfuerzo.
Uno de los grandes errores que cometemos en las escuelas  es suponer que estudiar debe ser un esfuerzo.  
Familias y maestr@s  optamos  por crear hábitos de estudio, fomentado la  disciplina, valorando equivocadamente el  esfuerzo que hacen por las criaturas por aprender , lo que nosotros les decimos que tienen que aprender.

  

Pensamos que si no se les fuerza y  se les obliga l@s niñ@s se convertirán en unos vagos que se pasarán el día jugando sin aprender nada o que solo trabajaran bajo amenaza,  esta idea parte de una profunda desconfianza hacia las criaturas que obliga a algunos maestr@s a la vigilancia y el control.

Nos equivocamos, aprender no debería ser un esfuerzo, sino un juego al que nos entregamos desde el placer mismo del aprendizaje.
… Si en lugar de tratar de enseñarles a pensar, tratáramos de evitar que pierdan el interés por aprender y pensar por sí mism@s.

Para ello bastaría con no matar su curiosidad.  Si, si los niños  y las niñas son seres  curiosos por naturaleza y quieren aprender, disfrutan aprendiendo!!

El adulto  debe estar  a disposición del niñ@ para ofrecerle las herramientas con las que satisfacer su curiosidad. 
Sin  darles respuestas cerradas a sus preguntas, 
(como solemos hacer ) si no respondiendo con una otra pregunta que les ayude a resolver la cuestión por ellos mismos, acompañandoles en su proceso de aprendizaje, no enseñándoles.

 

Aprender desde el placer  
Las criaturas a las que se les permite experimentar el aprendizaje autónomo, cambian el esfuerzo de aprender por la entrega total  al proceso de aprendizaje.
Experimentan sin temor a equivocarse, porque no son juzgados ni evaluados. Pueden permitirse el lujo de leer todo el tiempo que les dé la gana, de hacer experimentos, aprenden matemáticas para cubrir una necesidad real , porque  las necesitan para jugar a determinados juegos o para su vida cotidiana, como para diseñar un cambio en su habitación necesitan aprender a medir y a hacer planos, el día a día ofrece infinitas posibilidades de aprender.
 
Convierten el aprendizaje en un placer, en un juego al que se entregan con pasión.
Piensan por ellos mismos, sin necesidad de enseñarles a pensar.
Solamente tenemos que dejar de  interferir en sus ganas de aprender, dejando de decirles que tienen que aprender, cómo y cuando tienen que aprenderlo y confiar plenamente en su increíble capacidad de aprendizaje.

miércoles, 2 de abril de 2014

Crianza Radical



Últimamente escucho la palabra radical dentro del entorno de la crianza, más de lo quisiera y me hace reflexionar…
Radical, palabra que me chirriaba por confundirla con extremista, pero si entendemos radical con su significado real, creo que en los tiempos que corren se hace necesario apostar por cambiar la crianza y la educación de una forma radical, sintiendo  la necesidad de cambiar las cosas desde ir a la raíz.

 
Y es que me asomo a la raíz  y  veo que la situación social que vivimos las familias es una trampa.

Para adaptar la crianza al modelo que propone nuestro actual sistema social, económico y cultural se interfiere brutalmente en nuestra sexualidad, en nuestros partos, en nuestra lactancia y con nuestras criaturas  separándolas prematuramente de sus familias.

Tenemos que criar, por supuesto, estemos preparadas emocional, física y socialmente o no. De ello se ocupa la iglesia y Gallardón, legislando nuestro derecho a decidir si somos madres o no.


Pero además de criar nuestro modelo económico nos exige que seamos productiv@s, (con criar con cuatro meses tenemos suficiente)
Mientras nosotr@s seguimos siendo productivos,  tenemos la opción de dejar a nuestras crías en guarderías especialmente habilitadas para ellas, donde convivirán con sus iguales y serán perfectamente adiestrados para continuar obedientemente con el sistema social establecido.

La crianza vista desde el placer, el contacto, el vínculo, es un problema social.

Creo que va siendo hora de ser radicales no?




Necesitamos sensibilizarnos a nivel social de la necesidad de apego de las criaturas, con su fragilidad los primeros años de vida siendo  conscientes de que esos primeros años de vida marcaran su carácter, su forma de sentir, de relacionarse, de amar

Esto nos va exigir la enorme tarea de cuestionarnos, de reflexionar sobre nuestra propia infancia  para evitar trasmitir a nuestras crías los patrones educativos (desastrosos en muchos casos) que hemos aprendido e incorporado y que solo siendo conscientes de ellos podemos tratar de superar.

Radical en el contexto de la crianza significa aprender a conocer y a respetar el ritmo evolutivo de nuestras crías confiando plenamente en sus capacidades para nacer, para regular sus necesidades primarias de alimentación y sueño, confiando en que hablaran, caminaran, controlaran sus esfínteres sin necesidad de que les enseñemos, lo conseguirán cuando estén preparados para ello.

Como familias nos toca  desaprender el modelo autoritario de relación con la infancia y mirar a nuestras crías desde la horizontalidad, tratándoles con respeto y empatía, reconociendo y valorando sus emociones, (todas también su rabia, su miedo, su tristeza.)



Es nuestra responsabilidad como familias  trabajar activamente para trasformar el sistema educativo en lo que realmente necesitan nuestros hijos para aprender a ser, a pensar, sentir y no a obedecer.

Tenemos que ser muy radicales para conseguir eso... y trabajar para lograr un modelo social que respete la maternidad y sus necesidades, nos proporcione a las familias el tiempo y los recursos económicos y formativos para logralo.

lunes, 13 de enero de 2014

¿Porque la escuela no cambia?



Ayer mi hija de ocho años estaba haciendo los deberes cuando me dice:
-Mamá cuantas tonterías nos hacen responder, que no somos tontos¡¡

Es la reflexión de una niña de ocho años,  trasmite lo que muchos, demasiados niños y niñas piensan sobre la escuela, demasiadas criaturas se aburren en la escuela.

 
Los niños y las niñas saben que están siendo educados en el pasado.

Los niños y las niñas saben que la memorización es un hachazo a su inteligencia.

Los niños y las niñas saben que aprender no es lo mismo que estudiar.

Yo escucho a mi hija, la comprendo, acompaño esa frustración…entiendo su insatisfacción, se que quiere aprender  pero que los métodos que se están utilizando están obsoletos, no le sirven. 

Pero poco puedo hacer para ayudarla porque no creo que la escuela pueda ser cambiada o simplemente mejorada, porque no se trata de cambiarmetodologías, exámenes, notas, masificación, se trata de que la escuela es un reflejo de lo que somos como individuos.

Al final la educación que ofrecemos a nuestros hijos e hijas es lo que somos cada uno de nosotros si estamos enquilosados, apáticos, si  somos conformistas, consumistas, la escuela también lo es y así continuamos en una interminable cadena de trasmisión intergeneracional de valores caducos.

Si fuéramos personas libres y creadoras, la escuela también lo seria.

Pasa que algunos abanderamos un cambio en  educación sin pensar que se trata de un cambio mucho más profundo, de un cambio a nivel personal, individual, que se trata de desaprender lo aprendido.

Solo podríamos cambiar las cosas si cada uno de nosotros (padres, madres y profesores) realizáramos un cambio personal y desescolarizaramos nuestras mentes.

La escuela es lo que somos cada uno de nosotros.
 
Los niños del futuro tienen toda la información a golpe de clic, ya no necesitan un profesor que les enseñe materias, necesitan un guía que les acompañe en su desarrollo, que  les ayude a conocerse mejor, a saber quiénes son y cuáles son sus pasiones. 

Ellos son niños y niñas del futuro y saben que la escuela no les sirve para nada, que ya no les va a garantizar un futuro ,puesto que el futuro nadie sabe cómo será, solo sabemos que necesitaran la creatividad suficiente para construir por ellos mismos un futuro mejor.