Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta frustración infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta frustración infantil. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de mayo de 2015

Querido castigador

-         ¿ Tu vas al colegio?
-         Que bien¡ así tenemos miedo de las mismas cosas.
-         … y a que tienes miedo?
-         A los deberes y a los castigos.
Conversación real entre niñas de 8 años.
  
Querido Castigador, (ya seas madre, padre o educador/a) te quiero pedir una cosa:
La próxima vez que pienses en castigar a un niño o una niña, por favor, pregúntate antes:
¿Que pretendes enseñar a la criatura con ello? ¿Hay algún recurso posible antes de castigar? O quizás estas de tan mala leche que no puedes ni pensar…

Vamos a hablar claro…

El castigo NO es un recurso educativo, NO es un medio disciplinario o una sanción normalizadora (así lo llaman en el plan de convivencia del centro).
El castigo NO educa, ni disciplina ni normaliza nada.
El castigo es violencia. 
el castigo produce rabia y miedo en los niños y las niñas.

El castigo demuestra tu falta de recursos educativos, tu abuso de poder, tus carencias a la hora de resolver conflictos de forma no violenta, tu incompetencia como educador.

El castigo es una forma de terrorismo, contra la libertad, la creatividad y las ganas de aprender.



Lo que aprende una criatura cuando la castigas es que es lícito el abuso de poder, si, la conocida ley del más fuerte.

Lo que no aprende es que las diferencias se pueden solucionar de manera pacifica.

Deberíamos esforzarnos en ser  personas consecuentes y para ello necesitamos aprender a hacer lo correcto porque sentimos que es lo correcto y no a obedecer por miedo.





martes, 2 de diciembre de 2014

Te van a traer carbón.

Se acerca la navidad y los peques ya solo piensan en adornos, vacaciones y  los regalos que nos traen los Reyes Magos o Papa Noel.
Todo un mundo de inocencia y magia para los niños y las niñas…hasta que llega un adulto y lo jode..

Los adultos tan carentes de recursos educativos como estamos somos capaces de utilizar la ilusión y la fantasía infantil para conseguir manipular y chantajear a los pequeños y que mejor aliado que Papa Noel, o sus Majestades para conseguir que por unos días nuestros cachorros "se porten bien".



¿Os suenan estas frases? seguro que sí. ¿Os parece si pasamos a analizar lo que esconden?

-         Si te portas mal, los Reyes te traerán carbón” (o nada)
Venga vamos, aprovechando cualquier situación para amenazarles. Cuando decimos esto estamos basando su educación en manipulaciones y miedos.

-         “ Los Reyes solo les traen regalos a los niños que se portan bien” 
O sea ,que no hay que portarse bien por razones lógicas, sino a cambio de regalos…
Mercadeo con la conducta.
Y luego nos quejamos de que nuestros hijos son unos interesados

- Cuidado los reyes Magos lo ven todo…y saben si te portas bien
Puuufff pobres criaturas, menuda paranoia , alguien a quien yo no veo me espía…

Queridos Reyes Magos:
Este año os pido que traigáis regalos a los niños, sólo por ser niños.
(Independientemente de su conducta, que es algo que debemos resolver los padres y las madres)  


miércoles, 2 de julio de 2014

Violencia hacia la infancia.


Somos hijos/as de una crianza autoritaria y rígida, antes un “cachete a tiempo” formaba parte de la educación y punto. La violencia hacia la infancia estaba clara.
Ahora el pegar a las criaturas es intolerable y denunciable (Aunque no se ha extinguido).
La violencia hacia la infancia está lejos de haber desaparecido, ahora es mucho más caótica, esta disfrazada de manipulaciones, de castigos, chantajes emocionales, represión de sus emociones y de su sexualidad…
Las criaturas sufren nuestra violencia a diario, muchas veces desde antes de nacer.
Que no es para tanto?




Violentamos a nuestros hijos/as :
  • Mediante embarazos estresados y partos violentos.
  • Lactancias interrumpidas bruscamente.
  • Cuando les obligamos a comer.
  • Cuando les forzamos a controlar sus esfínteres antes de que estén preparados.
  • Cuando ignoramos a reprimimos sus emociones. “deja de llorar ya”
  • Cuando les hacemos sentir culpables. “mamá/papa se pone triste si no haces lo que te pido”
  • Cuando les castigamos.
  • Cuando les gritamos.
  • Cuando les exigimos obediencia.
  • Cuando les amenazamos con irnos sin ellos “pues yo me voy”
  • Cuando les coartamos su sexualidad “cochino, no te toques”
  • Cuando les obligamos a compartir, antes de que estén preparados para ello.
  • Cuando les obligamos a permanecer quietos callados y sentados durante horas en la escuela.

 
El origen de la violencia tiene que ver con las relaciones que establecemos en nuestra infancia.
Sostienen los psicólogos que la mayor parte del daño psíquico que se le infringe a una criatura tiene lugar en los primeros cinco años de vida. Quizás seria más exacto decir en los primeros cinco meses, o en las primeras cinco semanas o quizás en los primeros cinco minutos, podemos hacerle daño a una criatura, un daño que durara toda la vida.




martes, 3 de junio de 2014

La importancia de acompañar la expresión emocional


Encuentro miles de talleres y cursos de gestión emocional,  cursos sobre como canalizar, gestionar y trasformar las emociones… puesto que muchos adultos somos incapaces de expresarlas o gestionarlas de forma adecuada. Como adultos ya  conocemos las consecuencias de  bloquear las emociones, pero tristemente nos hemos acostumbrado a poner al mal tiempo buena cara y a tirar “pa’lante”;  quizás aun las sentimos pero somos incapaces de expresarlas con naturalidad.

Nuestra estructura emocional básica ya esta fijada sobre los cuatro o los cinco años, esta estructura va a depender de que emociones hemos tenido que reprimir esos primeros años de vida.

 

Reprimir las emociones infantiles tiene consecuencias y lo sabemos, lo estamos viviendo en nuestro propio ser. Aun así nos resulta difícil acompañar las emociones de las criaturas sin reprimirlas o juzgarlas…

La pureza y la totalidad de las emociones infantiles son tan fuertes que asustan y  confunden al adulto cuyas emociones ya se ha acostumbrado a reprimir, la tendencia a bloquear la expresión emocional en las criaturas es que un adulto ya acorazado no las soporta.

¿Pensamos que por decirle a “un niño no llores”, su angustia va a desaparecer?
¿Pensamos que puede aguantarse las lágrimas y hacer desaparecer la angustia que esta sintiendo?

¿Que pasa cuando le pedimos a un niño que llora que se controle y deje de llorar ¿

El llanto es una descarga de su dolor y para detenerlo la criatura aguanta la respiración, se muerde los labios, evita el contacto visual, su garganta se estrecha, su mandíbula se tensa para aguantar el temblor de sus labios y su barbilla, aprieta los puños y los brazos, pasando de estremecerse rítmicamente mediante los sollozos,  a la inmovilidad.
A veces el niño consigue aguantarse, reprimirse y tragarse sus lágrimas, pues el miedo al castigo o al enfado del adulto es mayor que su necesidad de desahogo.
Si este patrón se repite muchas veces y con la suficiente intensidad, el niño/a  pierde la capacidad de llorar.
La misma dinámica sucede cuando obligamos al niño a tragarse su rabia.

Es así como perdemos la capacidad de contacto y nos endurecemos física y emocionalmente.



Si bloqueamos la expresión emocional la criatura se queda paralizada e indefensa, pero la angustia no desaparece y saldrá bajo otras formas muchas veces destructiva.

La expresión emocional es la forma que tenemos de descargar tensión y liberarnos de la angustia, si las emociones se descargan a medida que se producen existe equilibrio emocional.


Todos vivimos traumas y experiencias desagradables en la niñez, no son solo los traumas graves como abusos sexuales  físicos los que causan un daño permanente, los pequeños traumas constantes  que no encuentran una vía de escape (mas allá de la ocasional rabieta) pero no es el trauma en si el que causa un daño permanente si no la incapacidad de expresar las emociones asociadas al trauma.

Fuente: Una infancia en libertad
Matthew Appleton.





martes, 15 de abril de 2014

NO hace falta frustrar a los niños.



Si no enseñamos a los  niños y las niñas  a tolerar la frustración se convertirán un unos tiranos.
Esta creencia basada en la teoría de la frustración de Freud propone que para que el niño/a se adapte a la sociedad  debemos someterle a pequeñas                    frustraciones , con el objetivo  de ampliar su tolerancia a la frustración. 
Esta teoría demuestra una gran desconfianza en el ser humano, presuponiendo que sin la intervención adulta , marcando límites y diciendo “noes”,   la criatura humana es incapaz de adaptarse a la sociedad , serán manipuladores, egoístas y tiranos. 
 
De aquí supongo que nace el miedo  a malcriar si mimamos a nuestros hijos/as , da la sensación de que mimar y complacer son” palabrotas” 
(palabras mal sonantes) en nuestra sociedad.   

Cuando la mayor parte de las veces,  la conducta tirana y  manipuladora surge desde una carencia en su seguridad afectiva y emocional Y no de una falta de límites.

 


No hace falta frustrar a los niños

Desarrollar la tolerancia a la frustración ya forma parte de las experiencias que el propio niñ@ escoge a través del juego.  

Lo que podemos hacer para ayudar a nuestros pequeños a tolerar la frustración es ofrecerles la seguridad afectiva necesaria para arriesgarse a intentar  sin miedo al fracaso .  

Valorando sus deseos ,no como meros caprichos sin sentido, si no tratando de complacerlos con los medios a nuestro alcance , dándole a la criatura la libertad de para experimentar por encima de normas sociales y culturales, ofreciéndoles amor incondicional.

 
Cuando una criatura es tratada desde el profundo respeto a sus deseos, cuando es mimada,  se siente valorada y segura ,  esto se traduce en una gran flexibilidad emocional que  ayuda a que la tensión provocada por la frustración  sea tolerada sin que esta se convierta en ansiedad o miedo.

Cuando la criatura es tratada desde la libertad, el respeto y la complacencia , aceptan un NO sin que ello les suponga una frustración y una rabieta  saben que ese No, esta previamente justificado  , saben que antes del No  hemos tratado sinceramente de ver las posibilidades reales de que ese , no , se convierta en si.

Creo que son los niños criados desde el conductismo o el autoritarismo, los que sobrecargados de límites, tareas y responsabilidades se siente poco valorados, poco comprendidos y amados son los que reaccionan más violentamente a la frustración debido al sentimiento de carencia.

martes, 25 de marzo de 2014

Pues mamá se va…



¿Os suena esta escena?  típica en muchos parques:

Niñ@ jugando muy entretenid@, llega la hora de marchar y la criatura se niega.

La mamá trata de convencerle de que tienen que irse, pero el niño enfrascado en su juego no atiende a razones, a él le da igual que sea tarde, que tengas que hacer la cena, que tengas que llegar a trabajar o que se caiga el mundo, el quiere seguir jugando… la mamá hace acopio de toda su paciencia pero poco a poco se va agotando, hasta que llegue el fatídico momento en el que ya desesperada  suelta:

- Pues ahi te quedas, mamá se va!!

Se da la vuelta y comienza a caminar decidida… dejando a la criatura sola en el parque.

La reacción del niño es inmediata, llora y sale corriendo detrás de su mama.


Funcionó, si, hemos conseguido salir del parque , pero a un precio muy caro.

Cuando el niño ve que su mamá se marcha sin él,  su en confianza en ella sufre.




¿Qué siente el niño?

Su mamá se va… es capaz de dejarle solito. Esto le provoca una sensación de abandono, miedo e inseguridad.


Los niños necesitan sentir  que el amor de su madre es incondicional, que pase lo que pase ella estará a su lado siempre, que nunca le dejará solo y con esa actitud nos estamos cargando de un plumazo todo esto.


Lo ideal sería no interferir en el placer de la criatura y dejarle jugar todo lo que quisiera, sin más...
Actuar desde la complacencia dando importancia al deseo de la criatura y pensar si realmente es tan importante y/o urgente lo que tenemos que hacer, me refiero a que quizás la cena pueda esperar o la ducha no sea tan urgente…


 Entendiendo que eso en muchas ocasiones no es posible, siempre podemos avisarle con un tiempo para que se vaya haciendo a la idea y pueda terminar su juego sin interrupciones bruscas. 


- dentro de un ratito nos vamos... (Seguramente tengamos que recordárselo pasados unos minutos.)


Si aun así el pequeño no quiere irse y nosotras tenemos que irnos irremediablemente, yo prefiero cogerla en brazos y llevarla conmigo a pesar de la entendible “rabieta” que va a tener a decirle :

 – pues ahí te quedas.

¿Qué pensáis vosotr@s? Si tenéis más estrategias, compartirlas por favor.

jueves, 30 de enero de 2014

Niños libres,niños sanos.



Tengo la sensación de que cuando un niñ@ se comporta de forma violenta o destructiva, pega a sus compañeros, destroza cosas, tiene rabietas constantes… los adultos nos aferramos a la socorrida frase “lo hace para llamar la atención”  o   “necesita límites” .



Es cierto que un niño necesita límites, pero límites contenedores.. la vida de las criaturas está ya llena de límites.

  • Interrumpimos su sueño cada mañana para ir a la escuela.

  • Les metemos prisa, porque tenemos que llegar a tiempo a nuestro trabajo.

  • Les obligamos a estar sentados, quietos, callados, horas y horas.

  • Les decimos lo que tienen que aprender, cómo y cuándo aprenderlo.

  • Les decimos cuando comer, cuando lavarse, hasta cuándo deben controlar sus esfínteres.

  • Les pedimos que sean limpios y ordenados

  • Que compartan.

  • Que no griten.


 Me pregunto  ¿De verdad necesitan más? ¿es posible que las criaturas nos estén pidiendo a gritos, comprensión, amor, libertad?

¿No es normal que las criaturas se rebelen y estallen?

Quizás deberíamos pararnos a pensar que  el problema no siempre es una falta de los famosos límites,  si no una falta de libertad.  
Creo que deberíamos permitir a los niñ@s ser egoístas y libres para seguir sus propios intereses infantiles.



La violencia en la infancia muchas veces tiene que ver con las carencias emocionales y no solo con la falta de normas.
Un niñ@ libre y respetado, es una persona feliz.