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miércoles, 18 de junio de 2014

Como trasmitir a tus hijos/as tus propias neuras

Recuerdo a mi hija con tres  cuatro años, cuanto nos gustaba jugar juntas a crear historietas, montábamos zoológicos, todos los muñecos tenían vida.

Jugábamos juntas…?

Nooo, era yo la pretendía que jugáramos juntas, ella quería jugar conmigo, pero era SU juego, ella decía donde, como, cuando, que decían sus personajes y que decían los míos y en tono.

…y a mi eso me molestaba¡¡¡ yo quería que jugáramos las dos, participar activamente del juego; aún recuerdo la incomoda sensación de rabia y la gran confusión que me provocaba esa emoción.

¿De donde venia esa emoción?
¿Por qué no podía como adulta respetar su juego y acompañarlo ¿
¿Por qué esa necesidad de intervenir?
¿Quizás yo no jugué lo suficiente en mi infancia?

El proceso de reconocer como los patrones de conducta adquiridos en la infancia interfieren en la salud emocional de nuestros hijos/as puede ser muy doloroso.
¿Por qué me enfado cuando mi hija se enfada?
¿Cómo soportar una expresión intensa de rabia cuando tuvimos que reprimir la nuestra?

Si nuestras emociones fueron ignoradas, ridiculizadas, aplastadas, la intensidad de las emociones infantiles pueden resultarnos insoportables, puesto que en la misma medida que nuestras propias emociones han sido reprimidas podemos soportar las de otros.

Es duro darse cuenta, asumir e intentar ser conscientes de nuestras propias carencias y tratar de volcarlas lo menos posible en nuestros hijos.

Siempre duele menos pensar que las criaturas son unas mal educadas que solo quieren llamar nuestra atención y fastidiarnos.


martes, 25 de marzo de 2014

Pues mamá se va…



¿Os suena esta escena?  típica en muchos parques:

Niñ@ jugando muy entretenid@, llega la hora de marchar y la criatura se niega.

La mamá trata de convencerle de que tienen que irse, pero el niño enfrascado en su juego no atiende a razones, a él le da igual que sea tarde, que tengas que hacer la cena, que tengas que llegar a trabajar o que se caiga el mundo, el quiere seguir jugando… la mamá hace acopio de toda su paciencia pero poco a poco se va agotando, hasta que llegue el fatídico momento en el que ya desesperada  suelta:

- Pues ahi te quedas, mamá se va!!

Se da la vuelta y comienza a caminar decidida… dejando a la criatura sola en el parque.

La reacción del niño es inmediata, llora y sale corriendo detrás de su mama.


Funcionó, si, hemos conseguido salir del parque , pero a un precio muy caro.

Cuando el niño ve que su mamá se marcha sin él,  su en confianza en ella sufre.




¿Qué siente el niño?

Su mamá se va… es capaz de dejarle solito. Esto le provoca una sensación de abandono, miedo e inseguridad.


Los niños necesitan sentir  que el amor de su madre es incondicional, que pase lo que pase ella estará a su lado siempre, que nunca le dejará solo y con esa actitud nos estamos cargando de un plumazo todo esto.


Lo ideal sería no interferir en el placer de la criatura y dejarle jugar todo lo que quisiera, sin más...
Actuar desde la complacencia dando importancia al deseo de la criatura y pensar si realmente es tan importante y/o urgente lo que tenemos que hacer, me refiero a que quizás la cena pueda esperar o la ducha no sea tan urgente…


 Entendiendo que eso en muchas ocasiones no es posible, siempre podemos avisarle con un tiempo para que se vaya haciendo a la idea y pueda terminar su juego sin interrupciones bruscas. 


- dentro de un ratito nos vamos... (Seguramente tengamos que recordárselo pasados unos minutos.)


Si aun así el pequeño no quiere irse y nosotras tenemos que irnos irremediablemente, yo prefiero cogerla en brazos y llevarla conmigo a pesar de la entendible “rabieta” que va a tener a decirle :

 – pues ahí te quedas.

¿Qué pensáis vosotr@s? Si tenéis más estrategias, compartirlas por favor.

lunes, 27 de enero de 2014

LA IMPORTANCIA DEL SUSTENTO EMOCIONAL DEL PADRE



Por tradición el padre  ha  estado confinado a su papel de ganar el sustento de la familia, estos padres eran casi como un accidente social y difícilmente participaban de modo activo en la crianza. También la psicología ha ignorado al padre durante mucho tiempo, debido a nuestra creencia de que es menos importante que la madre en su influencia en el desarrollo de los hijos.
A lo largo de la historia occidental el padre a asumido un papel secundario en el cuidado de los bebes en su primera infancia. En la mayoría de las culturas del mundo las madres son cuidadoras y el padre desempeña un papel menor en la crianza.
En una minoría significativa de las culturas mundiales, los hombres y las mujeres se dividen la asistencia a los niños más equitativamente. Estas excepciones indican que los papeles desempeñados por la madre y el padre no están predeterminados biológicamente, dependiendo de las condiciones sociales, ideológicas y físicas de las diferentes culturas.


La mayoría de nosotros pensamos que el padre influye directamente sobre su hijo a través de su continuo y estrecho contacto.


 Los primeros meses de vida del bebé, la madre pasa muchas más horas dedicadas al cuidado de los hijos, ya que ella es su fuente de alimento y seguridad. Desde el nacimiento hasta los seis primeros meses de vida el bebé vive en una simbiosis con su madre no diferenciando  su yo del de su madre y su lugar natural son los brazos de su madre.




 

Durante esos primeros meses  de vida la cantidad de tiempo  que dedica el padre a la criatura es menos importante, que la calidad de interacción. El simple hecho de estar a su lado no es la dimensión más importante, la autentica cuestión no consiste en el número de horas diarias que pasa un padre con su hijo, sino en su actitud cuando están juntos.

El papel principal del padre durante los primeros meses de vida del bebé  es el sustento emocional y logístico que puede ofrecerle a la madre, facilitando todo lo posible el vínculo que se crea entre madre y bebé en ese periodo tan sensible para ambos.


No cabe duda de que el padre puede ejercer un importante papel en el desarrollo de sus hijos, juega con ellos, les acaricia, les habla y todas esas actitudes constituyen diversos modos de influencia.


El padre juega un papel my importante en la socialización del niño y la niña.


LA IMPORTANCIA DEL SUSTENTO EMOCIONAL DEL PADRE DURANTE EL EMBARAZO 


Durante el embarazo la relación con un hombre cariñoso y sensible proporciona a la mujer un sistema constante de apoyo emocional, la seguridad y la nutrición emocional que aporta el padre, son muy importantes tanto para la mujer como para el hijo.
Durante esos meses, la mujer es el nexo entre el bebe y su mundo y la calidad de la relación del padre.



Un factor muy importante a la hora de determinar  la actitud afectiva del padre son los relacionados con la vida en común con la madre durante el embarazo de esta.

 
Lo que afecta a la mujer  durante el periodo de gestación incide en el bebé, no hay nada que la afecte más directamente y de modo más hiriente, que las preocupaciones con respecto a su compañero.

Por ese motivo, emocional y físicamente hay pocas cosas más peligrosas para un niño que un padre que maltrata o deja sola a su pareja embarazada.


Todos los estudios sobre el papel del futuro padre, han descubierto que su apoyo es absolutamente indispensable para ella y en consecuencia, para el bienestar del hijo de ambos.


Si el padre de la criatura no esta, esa figura de apoyo emocional y seguridad para la fútura madre,debería ser sustituida por otra persona, amiga, madre o compañero con el fin de facilitar a la madre y al bebé un desarrollo sano.


Fuentes:

La vida secreta del niño antes de nacer
Sexo y represión en la sociedad primitiva  (Capitulo 5/ el amor de los padres.)