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miércoles, 2 de julio de 2014

Violencia hacia la infancia.


Somos hijos/as de una crianza autoritaria y rígida, antes un “cachete a tiempo” formaba parte de la educación y punto. La violencia hacia la infancia estaba clara.
Ahora el pegar a las criaturas es intolerable y denunciable (Aunque no se ha extinguido).
La violencia hacia la infancia está lejos de haber desaparecido, ahora es mucho más caótica, esta disfrazada de manipulaciones, de castigos, chantajes emocionales, represión de sus emociones y de su sexualidad…
Las criaturas sufren nuestra violencia a diario, muchas veces desde antes de nacer.
Que no es para tanto?




Violentamos a nuestros hijos/as :
  • Mediante embarazos estresados y partos violentos.
  • Lactancias interrumpidas bruscamente.
  • Cuando les obligamos a comer.
  • Cuando les forzamos a controlar sus esfínteres antes de que estén preparados.
  • Cuando ignoramos a reprimimos sus emociones. “deja de llorar ya”
  • Cuando les hacemos sentir culpables. “mamá/papa se pone triste si no haces lo que te pido”
  • Cuando les castigamos.
  • Cuando les gritamos.
  • Cuando les exigimos obediencia.
  • Cuando les amenazamos con irnos sin ellos “pues yo me voy”
  • Cuando les coartamos su sexualidad “cochino, no te toques”
  • Cuando les obligamos a compartir, antes de que estén preparados para ello.
  • Cuando les obligamos a permanecer quietos callados y sentados durante horas en la escuela.

 
El origen de la violencia tiene que ver con las relaciones que establecemos en nuestra infancia.
Sostienen los psicólogos que la mayor parte del daño psíquico que se le infringe a una criatura tiene lugar en los primeros cinco años de vida. Quizás seria más exacto decir en los primeros cinco meses, o en las primeras cinco semanas o quizás en los primeros cinco minutos, podemos hacerle daño a una criatura, un daño que durara toda la vida.




jueves, 30 de enero de 2014

Niños libres,niños sanos.



Tengo la sensación de que cuando un niñ@ se comporta de forma violenta o destructiva, pega a sus compañeros, destroza cosas, tiene rabietas constantes… los adultos nos aferramos a la socorrida frase “lo hace para llamar la atención”  o   “necesita límites” .



Es cierto que un niño necesita límites, pero límites contenedores.. la vida de las criaturas está ya llena de límites.

  • Interrumpimos su sueño cada mañana para ir a la escuela.

  • Les metemos prisa, porque tenemos que llegar a tiempo a nuestro trabajo.

  • Les obligamos a estar sentados, quietos, callados, horas y horas.

  • Les decimos lo que tienen que aprender, cómo y cuándo aprenderlo.

  • Les decimos cuando comer, cuando lavarse, hasta cuándo deben controlar sus esfínteres.

  • Les pedimos que sean limpios y ordenados

  • Que compartan.

  • Que no griten.


 Me pregunto  ¿De verdad necesitan más? ¿es posible que las criaturas nos estén pidiendo a gritos, comprensión, amor, libertad?

¿No es normal que las criaturas se rebelen y estallen?

Quizás deberíamos pararnos a pensar que  el problema no siempre es una falta de los famosos límites,  si no una falta de libertad.  
Creo que deberíamos permitir a los niñ@s ser egoístas y libres para seguir sus propios intereses infantiles.



La violencia en la infancia muchas veces tiene que ver con las carencias emocionales y no solo con la falta de normas.
Un niñ@ libre y respetado, es una persona feliz.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Libertad y Límites



Cuando hablamos de crianza o educación libre, siempre sale a colación el famoso y peliagudo tema de los límites
Algunas personas  al hablar de niñ@s libres imaginan pequeños salvajes que hacen lo que les da la gana, y la pregunta es:  ¿pero no les ponéis límites? ¿Nunca les castigáis?
Los niños criados y educados en libertad tienen SI tienen  límites, la diferencia radica en que los límites nacen del respeto a la  libertad, la libertad de todas las personas con las que conviven, en mí caso aplico la máxima de: tu libertad acaba donde empieza la del otro.
-¿…Y nunca les castigas?
- No, nunca he necesitado castigar a mi hija

El límite nace de la responsabilidad de asumir que sus decisiones tienen consecuencias y que estas son consecuencias lógicas, es decir, que son inmediatas y tienen una estrecha relación con lo que ha sucedido.

  • Si manchas, tienes que limpiar

  • Si llegas tarde a la mesa, la comida estará fría

  • No puedes jugar con la pelota en el salón, pero si fuera de casa.

  • Si no recoges tu habitación, llegara un día en el que el caos se apoderara de ella y será difícil jugar


Los límites no son rígidos, varían dependiendo del contexto donde nos encontremos, por ejemplo, puede saltar en el sofá en nuestra casa, pero no en casa de la abuela porque a ella le molesta.

Nadie dijo que poner límites fuera fácil, es cierto que requiere un esfuerzo; os cuento la situación que viví ayer en el parque:
La mamá que estaba charlando con las otras madres  cómodamente sentada, cuando el niño se pone a trepar por una verja, la madre sin moverse del sitio, le grita al niño:
-Niñoooooo bájate de ahí
Claro, el niño ni caso…
Al rato la criatura se dedica a lanzar piedras y la mamá de nuevo sin moverse de su sitio.
-Niñooooo, deja de tirar piedras
Evidentemente, el niño, no le hace ni caso y sigue a lo suyo… el adulto se cabrea y entra en juicios, que cabezota es, nunca me hace caso…. Que mal te portas, nos vamos para casa ahora mismo….
Quizás si nos levantamos y bajamos al niño de la verja a la que se ha subido  explicándole el motivo de  por qué no debe trepar a ella  o le quitamos la piedra evitaríamos el enfado y los gritos.

 

También es cierto que para mucho padres y madres es difícil poner  límites o decir no, al niño, podemos sentir  que le estamos dañando o coartando su libertad. Posiblemente porque hemos asociado el poner límites a como los recibíamos en nuestra propia infancia, a través del castigo o la autoridad, en esos casos nos encontramos a unas criaturas desestructuradas, perdidas y pidiendo limites literalmente a gritos.

Poner límites de manera adecuada requiere un aprendizaje por parte del adulto (por lo menos en mi caso ha sido así)  se necesita reflexión, paciencia y ofrecerle oportunidades y alternativas  a la criatura.

Pero merece la pena  por que los niños que se crían de este modo, aprenden a asumir que sus decisiones tienen consecuencias  y esto les hace personas responsables.

Siento que cuando un niño aprende a través de la autoridad o el castigo, no le damos una oportunidad real de aprender a ser responsables sino obedientes.

Libertad es asumir responsabilidad.


lunes, 25 de noviembre de 2013

NIÑOS MALOS

Tengo la sensación de que la mayoría de los adultos ven a los niños como seres malos por naturaleza , seres vagos y sucios, que lo único que quieren es jugar y que solo aprenderán o trabajaran bajo amenaza de castigo y buenas dosis de disciplina.

Existe en general una profunda desconfianza en los niños…. 
En crianza y educación parece que sigue vigente la famosa Teoría de la Frustración de Freud, la cual parte de la idea de que los niños no saben y hay que enseñarles, hay que marcarles el camino para que lleguen a ser seres capaces de convivir en sociedad, para que aprendan a dormir correctamente, a comer de forma saludable, para que aprendan a leer y a escribir…

Y eso, se consigue enseñando a las criaturas desde bien pequeños a tolerar la frustración, lo que llevado a la práctica significa:
  • Dejar llorar al bebé, no cogerle demasiado en brazos.
  • Llevarle a guardería para que luego la adaptación al cole sea mas fácil.
  • Cargarles de deberes desde los siete u ocho años, para que cuando vayan a la universidad ya tengan el hábito de estudiar. 
  • Obligarlos a hacer filas para entrar en la escuela,…¿esto será para que aprendan a no colarse en el supermercado? O será disciplina?
El caso es que basándose en esta teoría padres, madres y maestros están convencidos de que hay que disciplinar a los niñ@s y para ello, si es necesario se les castiga o se les aplica una “sanción normalizadora” como lo llaman ahora en el cole.   
                                                           
En contraposición a la Teoría de la Frustración, Wilhem Reich propone la autorregulación que parte de la base de que las criaturas son bondadosas y buenas personas por naturaleza .
Como Autorregulación se entiende la capacidad, presente en todos los seres vivos , de conectar con las propias necesidades básicas, alimento, sueño, seguridad afectiva, placer y buscar su satisfacción. 

Es decir, un bebé nace sabiendo cuando debe alimentarse y cual es la cantidad que necesita de alimento (lo que llamamos alimentación a demanda)
Un bebé sabe, cuando y cuanto necesita dormir. Es más, sabe donde dormir seguro y a salvo de los depredadores, en los brazos de mamá. 

Reich observo que cuanto mas placer ha podido disfrutar un niño, mas creativo se muestra, mas alegre, con mas capacidad para salir de situaciones negativas, para reivindicar lo positivo, para ser sociable. 
¿Qué es lo que nos hace pensar que si no obligamos a los niños, nunca aprenderán a leer, ni a escribir?
¿será que si no les obligamos a hacer filas, entraran en tropel a la escuela pisoteándose unos a otros?

Es simplemente falta de confianza en las criaturas, aún no nos hemos dado cuenta de lo sabios que son.

jueves, 20 de junio de 2013

EL NIÑO TIRANO



Escucho y leo a muchas mamás quejándose del mal comportamiento de sus hijos, les acusan de tiranos, de portarse mal para conseguir llamar la atención, de pegar a sus hermanos, de no respetar la autoridad de sus padres…. A estas quejas o consultas responden otras mamás bienintencionadas e incluso alguna psicóloga dado consejos sobre disciplina positiva.



Casi todas aconsejan el sistema de puntos, o “el tiempo fuera” para que el niño aprenda a comportarse.
Pero casi nadie se pone en el lugar del niño, en cómo se estará sintiendo para tener esa conducta  ,que su madre considera inadecuada, solo damos consejos sin ningún fundamento sin pensar en el daño que podemos hacer y que las consecuencias de un mal consejo la va a pagar la pobre criatura.

Pienso que los niños son bondadosos, amorosos, generosos y que tienen una gran capacidad de perdonar a sus padres, incluso a los que les sueltan algún cachete en el culo.
Pienso que los niños no quieren manipular a sus padres, que no hacen trastadas para molestarles…
Pienso que casi siempre somos los padres los que creamos el problema al niño con nuestros condicionamientos
Pienso que los padres deberíamos autocuestinarnos y reflexionar sobre nuestras expectativas hacia nuestros hijos.

Pienso que el famoso  “tiempo fuera” hace que el niño se sienta abandonado, durante una crisis, que es cuando más nos necesitan.
Pienso que el sistema de puntos o de premiar el comportamiento positivo es manipulación adulta.
Pienso que muchas veces estamos más guapas calladitas.