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martes, 13 de mayo de 2014

¿Por qué tenemos tanto miedo al placer infantil?


Los bebés maman demasiado, quieren demasiado contacto físico, los niños y las niñas se tocan demasiado, se ensucian demasiado, demasiado…
¿Demasiado para quien?

¿Por qué tenemos tanto miedo al placer infantil?

Somos seres sexuados desde que nacemos.
El vínculo con nuestra madre se establece piel con piel, el bebé y la mamá buscan de forma natural e instintiva ese contacto físico continuo, se huelen, se acarician, se besan.

La lactancia es la primera expresión de sexualidad humana, las madres sentimos placer al dar de mamar, el bebé disfruta del orgasmo oral si la tetada es placentera…
Los bebés no solo maman por hambre o por sed, también por placer.

El mundo interno del bebé se forma a partir de las experiencias de contacto y placer con la madre, si lo que ha incorporado es placentero, el bebé va a vincularse profundamente con ella, desarrollando un apego seguro y confianza.

Las sensaciones placenteras del bebé durante el primer año de vida  organizan la base afectiva de una persona, y se desarrollan los registros primordiales de confianza básica en el otro y en la propia especie.


El vínculo primario se establece desde el placer y para que esto pueda darse se necesitan disponibilidad y tiempo, por eso es tan necesario trabajar a nivel social para la protección y el reconocimiento de la importancia de la función materna y familiar.

Fuente: Lactancia y vínculo. Yolanda Gonzalez


jueves, 17 de octubre de 2013

LA SENSACIÓN DE CULPA EN LA CRIANZA NATURAL

Desde hace unos 10 años estamos ante un boom de crianza natural, consciente, con apego. Se han recuperado muchos conceptos que aunque parecen nuevos, en realidad son de los 50 con la teoría del apego de Bowly.





Con este enfoque cada día más en auge, están apareciendo muchas nuevas teorías y líneas pedagógicas relacionadas con la crianza natural, que más o menos siguen las mismas pautas.




Existe un problema a la hora de como lo abordamos y como llega la información a las familias, pretendiendo idealizar cada concepto de la crianza, cayendo los padres en el juicio. Con esto se llegan a plantear  lo mal que lo han hecho o que lo están haciendo y lo que deberían de haber hecho, creando en ellos sensación de culpa.

Esta salud funcional, este ideal de crianza, esta proximidad hacia lo saludable para nuestros hijos, está muy bien conocerla, tener información y sensibilizarse, tratando de llevarla a cabo. Pero si no se puede hacer como se supone debido a límites sociales, laborales, económicos... tampoco hay que estigmatizarse ni flagelarse sintiendo que se es mala madre o mal padre por no realizar una crianza como se pretende.


La teoría de la compensación de Xavier Xerrano Hortelano habla de ello:
        - Un biberón dado con contacto, con presencia, compensa el no haber podido dar teta.
        - Se puede compensar con masajes enérgicos a un bebé nacido por cesárea.
        - Podemos dejar a nuestro bebé con un cuidador cercano que compense el vínculo si no podemos estar con él, debido a la mal llamada y corta baja por maternidad.



Si no se puede conseguir esa salud funcional, ese ideal de crianza para nuestros hijos, no hay que culpabilizarse y sobre todo no hay que dejar que libros, teorías, grupos de apoyo o nuestro entorno nos hagan sentir culpables por como lo estemos haciendo o por como la sociedad nos deja hacerlo.




lunes, 19 de agosto de 2013

LAS MALAS MADRES

Soy una mala madre.
Desde que nació mi hija he sido una mala madre… desde el principio he sido juzgada como mala madre, por haber decidido criar a mi cachorra desde el instinto, aguante las criticas de mi entorno por no dejarla llorar ni un momento, por tenerla en brazos demasiado, demasiada atención, demasiada teta.
A pesar de todo seguí siendo mala madre y criando a mi hija como sentía.
La duda me asaltaba muchas veces. ¿Seré una mala madre?
Cuando mi hija cumplió seis años y decidí no escolarizarla, entonces lo confirme.
Soy una mala madre.
Ya no solo mi entorno más cercano me atacaba ferozmente, si no por parte del entorno educativo al que asistía mi peque también lo había hecho todo mal.
Horror!! Mi hija había visto pelis Disney
Horror!! Un cuento sexista había caído en sus manos
Horror!! La había destetado antes de los dos años
Horror!! Mi hija estaba vacunada
Que desinformada estaba… que irresponsable….
Mi hija no era lo suficientemente libre.
Para la parte conservadora de mi entorno mi hija es poco mas que una salvaje, para la supuesta  “educación libre “(que al final resulto no ser tan libre) mi hija estaba contaminada por valores consumistas y patriarcales.
Y encima yo no he hecho ninguna terapia. Mierda!! Con razón pierdo los nervios y le grito… Con razón dudo siempre...
Hoy mi hija tiene ocho años y por fin me van a quemar en la hoguera.
El padre de la criatura me va a denunciar por no tener a la niña escolarizada. Ahora voy a ser legalmente una mala madre, si, si, un juez lo va a confirmar.
Bueno si la meto al cole me libro de la hoguera –de momento- pero estaré faltando a mis principios, ya que no creo para nada en el sistema educativo .vendo mi forma de educar y de vivir por no arder en la hoguera?


No importa, haga lo que haga. Voy a seguir siendo una mala madre. 

martes, 25 de junio de 2013

El SEXO DE LOS ÁNGELES


La lactancia es la primera expresión de sexualidad en la experiencia de un ser humano. Los bebés no solo maman por necesidad alimenticia sino también por placer. El amamantamiento además de ser un factor nutritivo saludable ofrece al bebé la posibilidad de continuar con el contacto que le proporciona seguridad, pero sobre todo representa la potencialidad de ir experimentando placer.
En los bebés la carga de excitación vital está concentrada en la boca, es el comienzo de la etapa oral. El bebé explora el mundo a través de la boca y necesita una cantidad óptima de estímulos para conseguir saciedad y relajación.
 
El mundo interno del bebé se forma a partir de las experiencias de contacto y placer con la madre.
Si la necesidad de placer oral del bebé es satisfecha, a partir de los 3 años aproximadamente, la fuente de placer de los niños pasa de la boca a los genitales.


La vida sexual comienza en la infancia. Los niños  pequeños experimentan  ya excitación sexual y demuestran  un vivo interés por el sexo, reflexionan  sobre ello, intentan  explorar estos fenómenos para ellos  incomprensibles y se fabrican sus propias teorías sobre el nacimiento y la concepción.
                                  
Los niños y las niñas sentirán curiosidad por la diferencia entre sus genitales y los del sexo contrario. Las primeras preguntas que hacen los niños hacia los tres años, están relacionadas con las diferencias entre los dos sexos. Es importante aclarar al niño que hay dos sexos, que debe ser así y que está bien que sea así

¿Qué es lo que se les debe decir a los  niños?
Exactamente lo que pregunten.
A los niños de tres o cuatro años si se le habla de un modo sencillo y correcto lo entienden todo.
Hay que llamar tranquilamente las cosas por su nombre y hablar con sinceridad y claramente, poniéndoles ejemplos que  puedan  reconocer.
Es también útil prever las preguntas de los niños, preguntándoles primero como creen  que se desarrollan los hechos.


¿A qué edad es necesaria una explicación?
En el momento en que  empiezan  a preguntar. Lo cual sucede, hacia los tres o cuatro años.
Muchas veces las preguntas  no son claras. En ese caso hay que esforzarse por entender,
 e intentar llevar a los niños, poco a poco, a que pregunten  lo qué realmente quieren saber.
Basta con un signo de desaprobación de los padres, para inducir al niño a reprimir su curiosidad sobre el sexo. 
Aún sin prohibiciones directas, si los niños  sienten  que los adultos evitan mostrarse desnudos delante de él o evitan dar respuestas claras a sus preguntas,  sienten  “que está mal interesarse por el sexo” y por tanto intentarán  ocultar esa curiosidad

La masturbación infantil
Los juegos sexuales son naturales y sanos
Si se deja a los niños  tranquilos, la masturbación nunca tiene consecuencias perjudiciales, por el contrario, es un periodo preparatorio muy importante para la sexualidad del adulto.
Si se castiga a los  niños, o se le reprime diciéndole que eso no se hace,  puede intentar dejarlo, pero por ello no cesará el impulso, que tiene origen en una excitación física, por tanto, o bien se masturbará  angustiado  o bien conseguirán  dominarse, pero se sentirán  angustiados también.
Debido a la sociedad enferma y neurótica en la que vivimos, si creo que es importante explicar al niño o a la niña que la masturbación es un asunto privado y que es mejor no hacerlo en público, con el fin de evitar miradas adultas sucias, que puedan dañar al niño o a la niña.

jueves, 20 de junio de 2013

EL NIÑO TIRANO



Escucho y leo a muchas mamás quejándose del mal comportamiento de sus hijos, les acusan de tiranos, de portarse mal para conseguir llamar la atención, de pegar a sus hermanos, de no respetar la autoridad de sus padres…. A estas quejas o consultas responden otras mamás bienintencionadas e incluso alguna psicóloga dado consejos sobre disciplina positiva.



Casi todas aconsejan el sistema de puntos, o “el tiempo fuera” para que el niño aprenda a comportarse.
Pero casi nadie se pone en el lugar del niño, en cómo se estará sintiendo para tener esa conducta  ,que su madre considera inadecuada, solo damos consejos sin ningún fundamento sin pensar en el daño que podemos hacer y que las consecuencias de un mal consejo la va a pagar la pobre criatura.

Pienso que los niños son bondadosos, amorosos, generosos y que tienen una gran capacidad de perdonar a sus padres, incluso a los que les sueltan algún cachete en el culo.
Pienso que los niños no quieren manipular a sus padres, que no hacen trastadas para molestarles…
Pienso que casi siempre somos los padres los que creamos el problema al niño con nuestros condicionamientos
Pienso que los padres deberíamos autocuestinarnos y reflexionar sobre nuestras expectativas hacia nuestros hijos.

Pienso que el famoso  “tiempo fuera” hace que el niño se sienta abandonado, durante una crisis, que es cuando más nos necesitan.
Pienso que el sistema de puntos o de premiar el comportamiento positivo es manipulación adulta.
Pienso que muchas veces estamos más guapas calladitas.


martes, 11 de junio de 2013

¡¡ MUY BIEEEN !!

Se escribe mucho sobre poner etiquetas a los niños, sobre las consecuencias negativas de llamar a los niños llorones, cabezotas , pegones o perlas por el estilo.


Es fácil poner etiquetas y es difícil quitarlas.
En muchas páginas de crianza se habla de disciplina positiva, de reforzar con elogios o premios al niño cuando el adulto considera que ha hecho algo "bueno". Pero poco se dice sobre las consecuencias de las etiquetas “positivas” como la del “niño bueno”  o el famoso  “¡muy bieeen!” que en realidad también pueden ser perjudiciales.

Lo que necesitan los niños es apoyo incondicional y "muy bien" es condicional.

Si un niño se queda con la etiqueta de “niño bueno” es muy posible que reprima sus enfados o que le sea difícil decir, no. ¿Cuántos adultos conocéis que son incapaces de decir que no?

¿Cuántos niños y adultos necesitan la aprobación de los demás constantemente? ¿Somos adictos a los elogios?.

Lo de ¡muy bien! es como un resorte, veo a mi peque hacer cosas maravillosas y zas ¡la coletilla!, ¡muy bien! sin darme cuenta de que estoy emitiendo un juicio de valor, igual que ”muy mal”.
No va de reconocimientos hacia el niño, todos nos equivocamos y acertamos en nuestro día a día. Tampoco es cuestión de permanecer asépticos sin decirle nada. Va a nuestro entender a que se sientan bien con ellos mismos, a acompañarlos sin juzgarlos. Podemos valorar lo que ha hecho, y preguntarle como se siente?, ¿Si a él o a ella le gusta lo que ha hecho?.


Queremos compartir con vosotras esta reflexión de Alfie Kohn . A mí me ha dado mucho que pensar…

miércoles, 5 de junio de 2013

¡NO NO Y NO!


Nuestro bebé crece y sobre los 18 meses aparece la famosa etapa del No, que a los papás y mamás tanto nos da que hablar.


¿Por qué nos dice a todo que no?

A muchos padres nos entra la paranoia y pensamos que el niño es un cabezota, un caprichoso, que nos está tomando el pelo… y empezamos a plantearnos los famosos límites.

A esta edad nace el impulso de autonomía, el pequeño está aprendiendo que es un ser individual, ya tiene libertad de movimientos y necesita reafirmarse mediante manifestaciones de voluntad propia, es una actitud perfectamente normal y sana. Esta etapa es también aprendizaje, y de nosotros depende respetársela.
Está claro que los límites son necesarios y estructurales y que cada familia decide cuales son los más apropiados para ellos. A algunas familias les parecerá un límite claro que no se salta en el sofá, mientras que para otras esto carece de importancia.




Lo que sí es muy importante para el niño es la forma en la que se ponen estos límites.

Antes de establecer un límite deberíamos plantearnos las siguientes cuestiones:
¿Cuál es el objetivo de la norma? ¿Para qué sirve? ¿Por qué lo estamos poniendo? ¿Es una forma de ayudar al niño o impaciencia y mal humor del adulto?

Para nosotros los límites que tienen que ser respetados son pocos.

-   Límites de seguridad, tratando de que estos sean reales y no basados en nuestros propios miedos.
-   Límites de respeto, en la relación con los demás.

También es importante utilizar las el lenguaje apropiado a la hora de establecer las normas.

Casilda Rodrigáñez lo explica a la perfección es su texto:
“Poner límites o informar de los límites”.
La autora propone que, ante cualquier límite que se oponga a los deseos de nuestra criatura, nos situemos incondicionalmente del lado de sus deseos; y en lugar de considerarlos meros caprichos improcedentes, los analicemos honesta y sinceramente con ella, junto con todos los factores que intervienen en la situación, para después tomar una decisión conjuntamente.

Os cuelgo el enlace al texto, a nosotros nos parece genial. ¿Qué os parece a vosotras?




lunes, 13 de mayo de 2013

DERECHO AL COLECHO


¿Qué es el Colecho?

El colecho o colechar es simplemente dormir junto a tus hijos. 
Si es tan simple ¿Porqué hablar de Colecho? Creo que es un tema controvertido. Hay papás, mamás, educadores, pediatras y psicólogos a favor y en contra.





Duermo con mi hija porque para nosotras es un placer, conozco familias que afirman que no descansan bien si duermen con los niños y lo respeto. Hace un par de años el profe de mi hija la ridiculizó en clase por decir que ella duerme con sus papás y se permitió decirle que se fuera a su cama ella solita, porque sus papás necesitaban intimidad…

A todas y a todos nos encanta dormir con nuestra pareja. ¿Por qué no con nuestros hijos?
¿Qué necesidad hay de dejar a los niños llorando, entrando en su habitación cada pocos minutos como aconseja el método Estivill, para que aprendan a dormir solos? ¿Es qué los niños no saben dormir y hay que enseñarles? ¿Cuantos mamíferos se separan a la hora de dormir?

Dormir juntos, es algo cultural. En países como Noruega, Suecia o Japón, casi un 90% de las familias duermen con sus bebés de forma habitual, en nuestra cultura el colecho se cuestiona y algunos lo encuentran incluso peligroso.


Sabemos que los bebés y los niños necesitan seguridad y dormir en compañía de sus padres se la da, lo que les hace dormir mejor, a ellos y a nosotros, que evitamos levantarnos cada vez que el niño nos llama.
Está comprobado que dormir juntos refuerza el vínculo afectivo y durante la lactancia, el contacto y el olor de la madre hace que el bebé mame tres veces más.

          

  
Si te decides a dormir con tus hijos que la cama no sea muy blanda. Si vais a dormir con otro niño, es importante que el adulto duerma en medio. No lo abrigues demasiado y asegúrate que su cabeza no quede cubierta por almohadas o mantas. No colechar si se ha bebido o consumido drogas.

En el mercado hay gran variedad de cunas para colecho.

Eso si, la decisión de dormir juntos debe ser agradable para toda la familia, si alguno no está de acuerdo o se hace a regañadientes, culpando o ridiculizando al niño por que no quiere dormir solo, el colecho deja de ser beneficioso.
Es necesario que se trate el colecho con respeto, se normalice y sea una opción personal y familiar.


Os recomendamos algunos libros que hablan sobre el colecho.
  • Dormir sin lágrimas. Dejarle llorar no es la solución. / Rosa Jové. Editorial “La Esfera de los Libros”.
  • El sueño del bebé sin lágrimas (reedición del libro Felices Sueños). Elizabeth Pantley. Editorial Medici.
  • Dormir con tu bebé: Una guía para padres sobre el colecho. James McKenna. Editado por “Crianza Natural”.
  • Bésame mucho. Cómo criar a tus hijos con amor. Carlos González. Editorial “Temas de hoy”

martes, 7 de mayo de 2013

BLOG DE TE KIKIRIQUIERO

Hemos crecido con mensajes del tipo: “No lo cojas que se malacostumbra”, “ya es mayor para ir en brazos”, “el biberón nos permite incorporarnos al trabajo a los cuatro meses de haber parido”…

Estos mensajes además de la abuela/amiga/vecina, nos los vende también la televisión, que se empeña en enseñarnos como disciplinar a nuestros pequeños monstruos. Hay exitosos escritores que nos dicen como hacer que los niños coman y duerman.

Un día , llega a nuestras vidas un pequeño ser que hace que todos estos esquemas se rompan. Nuestro instinto nos habla y …… cogemos a nuestro bebé cuando llora… le damos teta cuando nos la pide…descubrimos que duermen tranquilos a nuestro lado, …

En medio de una gran confusión entre lo que la sociedad nos dice que debemos hacer y lo que nosotras sentimos, decidimos cuestionarnos e investigar sobre un modelo de crianza natural, respetuosa y con apego, que cree en los niños, que sabe que no son mini adultos, que son seres muy especiales. 
Que se les respeta y se les valora como lo que son: NIÑOS.

Desde este blog queremos compartir con vosotros y vosotras , nuestra aventura en la crianza desde una visión ecológica. ¿Nos acompañas?