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domingo, 25 de mayo de 2014

¿Qué es autorregulación?


La autorregulación referida a la crianza es un concepto que crea algo de confusión, me he encontrado a personas que cuando oyen la palabra autorregulación les suena a  “dejar hacer al niñ@ lo que le de la gana", les suena a libertinaje y a falta de límites.

Autorregulación significa no interferir en los procesos naturales  (tanto físicos como emocionales) de las criaturas, sino respetarlos.

Hablar de autorregulación significa hablar de confianza en la sabiduría instintiva de la vida y en la certeza de que el ser humano nace esencialmente bueno, de confianza en la capacidad de las criaturas de regular sus necesidades.

La autorregulación depende del contacto emocional entre los adultos y las criaturas puesto que para que puedan autorregularse necesitan de vínculos suficientemente buenos que nos permitan conectar con las necesidades de la criatura sin juicios.

La autorregulación requiere conectar, se tiene que sentir, no es un “método” que se pueda aplicar o aprender de forma mecánica, puesto que cada niño es distinto y tiene un entorno familiar y cultural único que tiene que ser considerado.

Para que la autorregulación pueda darse se necesitaría que los adultos dejáramos de ver a la infancia como futuros adultos y la viéramos como un estado de la persona por derecho propio.

Fuentes: 
La intervención preventiva desd la ecología de sistemas humanos. Javier Torró Biosca.
Una infancia en libertad. matthew Appleton

martes, 21 de enero de 2014

Prevención de la neurosis infantil

Somos una sociedad neurótica. 

Hay ciclos sociales en que según la zona geográfica o época vivida la sociedad se comporta de una manera u otra. Que en nuestro tiempo nos hemos convertido en una sociedad neurótica, es un hecho.

Los adultos nos hemos endurecido, hemos sobrevivido formando un carácter y una coraza que dan continuidad en nuestros niños a esta cadena de transmisión.

 

La neurosis en el niño, aparece cuando sus necesidades son inhibidas constantemente.
Socialmente tenemos patrones difíciles de superar.

La lista es larga desde que nacen: partos con violencia,  la escuela donde aprenden a no moverse y a no hablar,  la herencia católica de ver la sexualidad como un pecado y alejarla de lo natural el diagnóstico masivo de transtornos  del aprendizaje e hiperactividad; condicionamientos mediante premios y castigos…

Somos los adultos los que necesitamos ponernos en los rincones de pensar, y descargar en los sacos de boxeo, no los niños.

 


Hay muchos núcleos familiares que están criando con apego y realizando crianza natural, respetando los ritmos y la vitalidad de los niños.
Se realiza trabajo de prevención en muchos ámbitos, grupos de embarazadas, grupos de crianza, escuelas libres.

Hipócrates decía más vale prevenir que curar. 
Realizar un trabajo preventivo no es fácil, supone romper con la cadena de transmisión intergeneracional y esto significa hacerse consciente de ello.
Construyendo el camino para el niño, no al niño para el camino
El niño es un explorador, es un ser humano que está creándose y formándose.
Si se le facilitan sus necesidades y se le deja ser niño, con toda su curiosidad, su capacidad de aprendizaje innato, se les facilita la autorregulación, se estará más cerca de la prevención, es decir: de un niño sano.
 

A favorecer estas necesidades naturales en las criaturas es lo que se llama en la actualidad, crianza con apego, crianza natural…

Para ser conscientes del valor propio durante toda la vida, son factores importantes que el niño tenga confianza en si mismo, que piense con claridad y que sea capaz de enfrentarse y de hacer lo que uno quiera.

Si respetamos sus ritmos y  facilitamos la autorregulación, en las criaturas tendremos niños y niñas sanos.
Que la próxima  generación sea la de las personas felices

lunes, 25 de noviembre de 2013

NIÑOS MALOS

Tengo la sensación de que la mayoría de los adultos ven a los niños como seres malos por naturaleza , seres vagos y sucios, que lo único que quieren es jugar y que solo aprenderán o trabajaran bajo amenaza de castigo y buenas dosis de disciplina.

Existe en general una profunda desconfianza en los niños…. 
En crianza y educación parece que sigue vigente la famosa Teoría de la Frustración de Freud, la cual parte de la idea de que los niños no saben y hay que enseñarles, hay que marcarles el camino para que lleguen a ser seres capaces de convivir en sociedad, para que aprendan a dormir correctamente, a comer de forma saludable, para que aprendan a leer y a escribir…

Y eso, se consigue enseñando a las criaturas desde bien pequeños a tolerar la frustración, lo que llevado a la práctica significa:
  • Dejar llorar al bebé, no cogerle demasiado en brazos.
  • Llevarle a guardería para que luego la adaptación al cole sea mas fácil.
  • Cargarles de deberes desde los siete u ocho años, para que cuando vayan a la universidad ya tengan el hábito de estudiar. 
  • Obligarlos a hacer filas para entrar en la escuela,…¿esto será para que aprendan a no colarse en el supermercado? O será disciplina?
El caso es que basándose en esta teoría padres, madres y maestros están convencidos de que hay que disciplinar a los niñ@s y para ello, si es necesario se les castiga o se les aplica una “sanción normalizadora” como lo llaman ahora en el cole.   
                                                           
En contraposición a la Teoría de la Frustración, Wilhem Reich propone la autorregulación que parte de la base de que las criaturas son bondadosas y buenas personas por naturaleza .
Como Autorregulación se entiende la capacidad, presente en todos los seres vivos , de conectar con las propias necesidades básicas, alimento, sueño, seguridad afectiva, placer y buscar su satisfacción. 

Es decir, un bebé nace sabiendo cuando debe alimentarse y cual es la cantidad que necesita de alimento (lo que llamamos alimentación a demanda)
Un bebé sabe, cuando y cuanto necesita dormir. Es más, sabe donde dormir seguro y a salvo de los depredadores, en los brazos de mamá. 

Reich observo que cuanto mas placer ha podido disfrutar un niño, mas creativo se muestra, mas alegre, con mas capacidad para salir de situaciones negativas, para reivindicar lo positivo, para ser sociable. 
¿Qué es lo que nos hace pensar que si no obligamos a los niños, nunca aprenderán a leer, ni a escribir?
¿será que si no les obligamos a hacer filas, entraran en tropel a la escuela pisoteándose unos a otros?

Es simplemente falta de confianza en las criaturas, aún no nos hemos dado cuenta de lo sabios que son.