viernes, 28 de febrero de 2014

Somos mamiferas








 Las hembras humanas  somos mamíferas y nos movemos por nuestras emociones.

Nuestros cachorros humanos son también mamíferos, instinto y emoción.

Si nos olvidamos de la cultura, de lo que sabemos a nivel intelectual, si obviamos cualquier teoría y nos dejamos de feminismos y patriarcalismos, si olvidamos nuestros juicios, lo que nos queda es el instinto y para criar es lo que más necesitamos.



Si dormimos con nuestras crias, si les damos la teta, si les cogemos en brazos al final estamos respondiendo a un instinto, sin ellos nuestra especie no habria sobrevivido. 
-Tan simple..
-Tan simple?? - 
-Tan complicado!! como conectar con lo que somos para criar .


 


martes, 25 de febrero de 2014

Del placer a la realidad




La educación consiste en reemplazar un fenómeno biológico primario como el principio del placer por el principio de la realidad que inhibe los instintos desde el exterior construyendo el núcleo moral y la cultura.

Para el bebé solo tiene “valor” lo que le produce placer y ante lo que le produce displacer la reacción natural y sana de la criatura es de rechazo; Si el bebe no puede satisfacer su  afán de placer reaccionara automáticamente enfadándose o llorando, la forma del rechazo varía según la edad y el temperamento.

 



El bebé no sabe que “esto no se hace” o “esto no está bien”, cuando le decimos esto simplemente no lo comprende. 

Mediante la educación la criatura poco a poco cesa de ser puro yo/placer y para satisfacer a sus padres va asimilando las normas y adaptándose a la realidad.
Es cierto que para adaptarse a la sociedad la criatura necesita canalizar sus instintos.

Para que la adaptación del bebé a la cultura se de de forma sana los padres tenemos que aprender a diferenciar las frustraciones necesarias de las innecesarias.
Las necesidades primarias, sueño, alimentación, contacto, amor incondicional y protección, nunca deben ser frustradas. Las secundarias deberían ser negociadas.

 
Si nos paramos a pensar  la  mayoría de las intervenciones que realizamos son del tipo de las frustraciones innecesarias y la sensación que el niño tiene de ser injustamente tratado no carece de base real.
Fuente: Los padres como educadores: La compulsión a educar y sus causas
Wilhelm Reich

miércoles, 19 de febrero de 2014

Nuestro ratito especial,reflexiones sobre el tiempo de calidad.




Todos y todas dedicamos mucho tiempo a nuestro hij@s, a cuidarles, asearles, vestirles, darles de comer, llevarles al parque, y pensamos que ese tiempo es suficiente para que nuestra relación sea óptima.

Pero nuestro “ratito especial” es algo más, supone dedicar a nuestro pequeño un momento al día que sea único, exclusivo y de calidad para hacer algo juntos y solos, sin interrupciones.

 

Nuestro “ratito especial” supone un tiempo de calidad, de contacto, de estar presentes física, emocional y mentalmente, porque es cierto que estamos pero…

 ¿Dónde estamos cuando estamos? 

La mente de los adultos tiene la fea costumbre de estar siempre ocupada en mil cosas a la vez y a veces pensamos que estamos con nuestros hijos y estamos, pero solo físicamente, nuestra mente esta  a la vez que con ellos, pensando en la cena, en el trabajo, en la compra, en el wuasap….

Nuestro ratito especial supone dejar de lado por un momento al día nuestra mente adulta y estar en el aquí y ahora que es el verdadero lugar en el que están nuestros hij@s. 


Es cierto que para dedicar ese ratito de atención exclusiva puede verse dificultado por muchos motivos, sobre todo si tenemos más de un hijo y no disponemos de apoyo social.

Pero merece la pena intentarlo,  para ello solo necesitamos darle al botón off de nuestra mente solo por un ratito al día.

¿Lo intentamos?




lunes, 17 de febrero de 2014

Niños competitivos!!



Anoche mi cachorra me hacia una reflexión que quiero compartir con vosotr@s, a mi me da que pensar sobre como desde los adultos fomentamos la competitividad salvaje desde la más tierna infancia.

Se quejaba de que se siente obligada a competir con sus compañeros por casi todo…

Llega navidad y desde la escuela se propone concurso de felicitaciones navideñas.
Llega el carnaval y desde la escuela se propone concurso de disfraces.

La peque me decía que a ella le gustaría hablar con sus compañeros sobre cómo van a disfrazarse, pero que nadie quiere hablar sobre ello por miedo a que otros les copien el disfraz. 

- Mamá ¿Por qué de todas las fiestas en el cole hacen un concurso? Yo no quiero participar, no quiero competir, creo que la fiesta sería mucho más chula si solo nos disfrazáramos y bailáramos, sin tener que ganar ningún premio.


Esto nos lo podemos llevar a los concursos que ahora están tan de moda en la tv, como Master Chef junior o concursos por el estilo, donde no es suficiente que las criaturas tengan una pasión o una habilidad, deben competir por ser el mejor, les cueste lo que les cueste (véase, estrés, miedo al fracaso, llantos)

¿Por qué fomentamos la competitividad en todo?
¿Que pretendemos conseguir?
¿Qué les estamos enseñando con estos estúpidos concursos?
¿Quién y basándose en que parámetros puede decidir que un dibujo o un disfraz es mejor que otro?
¿Son estos los valores de cooperación que les estamos inculcando a las criaturas?