sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Por qué crea el niño el apego al objeto transicional?




El bebe lleva a la boca un trozo de de manta, sabana o almohada, este objeto  adquiere una importancia vital para el pequeño, el cual lo utilizara en el momento de dormirse.

Suele aparecer  entre el cuarto y el doceavo mes en el momento en el que bebé comienza a diferenciarse de su madre.

El chupete no es un objeto transicional ya que es dado por la madre, también excluye los movimientos autoestimulativos como la succión del pulgar y aquellos que se dirigen al cuerpo de la madre , puesto que no responden a los criterios de transición entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el niño y la madre.

El objeto varía con la edad: entre 4 y 12 meses el niño adopta a menudo un trozo de tela o lana y poco a poco, hacia los dos años, con el comienzo de la creatividad imaginaria  aparecen el osito, la muñeca o el juguete. 
La intensidad del apego es máxima a los 2 años.

¿Por qué crea el niño el apego al objeto transicional?
Una madre no puede satisfacer siempre la necesidad momentánea del niño, estos pequeños “fallos” llevan al niño a tomar conciencia de la separación existente entre él y su madre, pero sintiendo quebrantada su seguridad. Esto va a empujar al niño a buscar los medios para satisfacer estas carencias.

Es así como el niño va a crear el objeto transicional, su utilización  simboliza la reunión con la madre a fin de evitar la ruptura de su continuidad existencial, cuando la madre no está disponible.


¿Es normal tener un objeto transicional?
 
El objeto transicional es un fenómeno normal, que le ayuda a separarse de la madre y que permite un mejor equilibrio afectivo, abre al niño al mundo de los símbolos desarrollando así la imaginación y la creatividad.

La utilización de un objeto para facilitar el sueño es lo suficientemente frecuente como para ser considerada normal
Si se admite el esquema evolutivo propuesto por Winnicott, se puede pensar que los fenómenos transicionales son necesarios para el desarrollo intelectual y afectivo del niño.

Según otros autores,   (Gaddini  y Litt) observan que el hecho de que un niño tenga o no objeto transicional depende de factores educativos y culturales, encontrando que :

  • la frecuencia de utilización de un objeto transicional aumenta en proporción inversa a la duración de la lactancia y con la edad en la que el niño deja de dormir en la habitación de los padres 
  •  los niños que menos utilizan el objeto transicional , duermen más tiempo en la habitación de los padres e incluso en la misma cama y también son menos cuidados por extraños a la familia.

Estos autores concluyen: cuanto más estrecho sea el contacto con la madre y menos separación exista, la madre sigue siendo la fuente de tranquilidad y menos necesitan de un objeto transicional.








jueves, 19 de diciembre de 2013

Instrucciones para hacer que los niñ@s odien la lectura



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Estoy que trino!!! Y una vez más con la escuela… que sigue deseducando personas, esta vez matando en las criaturas el placer de la lectura.


Mi hija es una gran lectora, le apasionan los libros, no sólo los cuentos recomendados para su edad, igual lee un cuento, que un libro o un cómic (Le encanta Mafalda ;))  es impresionante la cantidad de libros que se ha podido leer en sus ocho años de vida. 
Lee por placer y es crítica con lo que lee, es por eso que me da tanta pena lo que está viviendo en la escuela.



Resulta que cada jueves por la tarde durante 1 hora tienen lectura y la sesión funciona así:

Todas las criaturas leen el mismo libro, que por supuesto no han elegido.

Cada un@ lee un párrafo en voz alta.

Tod@s leen al mismo ritmo, puesto que el libro se queda en clase.

Con está metodología la clase se debería llamar desanimación a la lectura


Supongo que el objetivo será crear el hábito de leer  y fomentar el placer de la lectura (léase en tono irónico)

Bajo este paraguas resulta, que están haciendo justo lo contrario, que las criaturas odien leer, porque:

  • Leer un libro que no te gusta es la peor tortura para una persona que ama leer.

  • Si el libro te gusta, te enganchas y te lo bebes.

  • Nadie tiene derecho a elegir por ti lo que debes leer.

  • Para que el placer de la lectura se dé, leemos cuando y donde nos apetece, respetando el ritmo de cada lector/a

  • Podemos empezar un libro y si no nos engancha abandonarlo y empezar  otro.

Y así esta mi peque, conociendo lo que es mal leer, por obligación y no desde el placer que es como ella lee, y como deberían leer todas las criaturas.

¿de que sirve obligar a una persona a leer si no le gusta?


 Su opinión respecto a la lectura obligatoria:

- Mamá el libro estaba bien, pero que largo se me ha hecho…. Nunca había tardado tanto en leerme un libro (un trimestre)

- Por favor, por favor¡¡ que no elija la profe el libro de la gallina para el siguiente trimestre, es un rollazo…


 Simplemente  porque alguien que seguramente pasa su tiempo libre viendo televisión (cuando mi hija pasa su tiempo libre leyendo) ha decidido incluir en la programación escolar una horita de lectura semanal comunitaria….


¿No sería mucho más educativo a la hora de fomentar el hábito por la lectura que en esa hora de lectura, que jamás debería ser obligatoria, llevaran a l@s niñ@s a la biblioteca del cole y les permitieran leer lo que cada persona decida?  
¿Dónde está el sentido común en la escuela?

¿Qué puedo hacer para cambiarlo?



viernes, 13 de diciembre de 2013

Libertad y Límites



Cuando hablamos de crianza o educación libre, siempre sale a colación el famoso y peliagudo tema de los límites
Algunas personas  al hablar de niñ@s libres imaginan pequeños salvajes que hacen lo que les da la gana, y la pregunta es:  ¿pero no les ponéis límites? ¿Nunca les castigáis?
Los niños criados y educados en libertad tienen SI tienen  límites, la diferencia radica en que los límites nacen del respeto a la  libertad, la libertad de todas las personas con las que conviven, en mí caso aplico la máxima de: tu libertad acaba donde empieza la del otro.
-¿…Y nunca les castigas?
- No, nunca he necesitado castigar a mi hija

El límite nace de la responsabilidad de asumir que sus decisiones tienen consecuencias y que estas son consecuencias lógicas, es decir, que son inmediatas y tienen una estrecha relación con lo que ha sucedido.

  • Si manchas, tienes que limpiar

  • Si llegas tarde a la mesa, la comida estará fría

  • No puedes jugar con la pelota en el salón, pero si fuera de casa.

  • Si no recoges tu habitación, llegara un día en el que el caos se apoderara de ella y será difícil jugar


Los límites no son rígidos, varían dependiendo del contexto donde nos encontremos, por ejemplo, puede saltar en el sofá en nuestra casa, pero no en casa de la abuela porque a ella le molesta.

Nadie dijo que poner límites fuera fácil, es cierto que requiere un esfuerzo; os cuento la situación que viví ayer en el parque:
La mamá que estaba charlando con las otras madres  cómodamente sentada, cuando el niño se pone a trepar por una verja, la madre sin moverse del sitio, le grita al niño:
-Niñoooooo bájate de ahí
Claro, el niño ni caso…
Al rato la criatura se dedica a lanzar piedras y la mamá de nuevo sin moverse de su sitio.
-Niñooooo, deja de tirar piedras
Evidentemente, el niño, no le hace ni caso y sigue a lo suyo… el adulto se cabrea y entra en juicios, que cabezota es, nunca me hace caso…. Que mal te portas, nos vamos para casa ahora mismo….
Quizás si nos levantamos y bajamos al niño de la verja a la que se ha subido  explicándole el motivo de  por qué no debe trepar a ella  o le quitamos la piedra evitaríamos el enfado y los gritos.

 

También es cierto que para mucho padres y madres es difícil poner  límites o decir no, al niño, podemos sentir  que le estamos dañando o coartando su libertad. Posiblemente porque hemos asociado el poner límites a como los recibíamos en nuestra propia infancia, a través del castigo o la autoridad, en esos casos nos encontramos a unas criaturas desestructuradas, perdidas y pidiendo limites literalmente a gritos.

Poner límites de manera adecuada requiere un aprendizaje por parte del adulto (por lo menos en mi caso ha sido así)  se necesita reflexión, paciencia y ofrecerle oportunidades y alternativas  a la criatura.

Pero merece la pena  por que los niños que se crían de este modo, aprenden a asumir que sus decisiones tienen consecuencias  y esto les hace personas responsables.

Siento que cuando un niño aprende a través de la autoridad o el castigo, no le damos una oportunidad real de aprender a ser responsables sino obedientes.

Libertad es asumir responsabilidad.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Sorgenfresser, el muñeco que ayuda a expresar las emociones



 
¡Que alegría ¡ Hoy hemos recibido en casa nuestro muñeco  Sorgenfresser
                                                       
Es un pequeño monstruo suave y divertido que tiene la habilidad de que se come los miedos ¡¡¡ 

Su boca es una cremallera y lo que propone es que el niñ@ pueda escribir o dibujar aquello que no le gusta y ponerlo en la boca del Señor Come Miedos, para que este lo haga “desaparecer”.

En principio puede parecer, que se trata de ocultar la emoción del niño, ( ya sabéis lo mal pensada que soy jejeje ) pero nada más lejos de la realidad.

Me ha sorprendido gratamente que desde la empresa que comercializa el muñeco Devir nos han facilitado unos argumentos que proponen justo lo contrario a esconder la emoción en el muñeco contándonos que:

 No es la solución a los problemas de los niños/as sino un medio para ayudarles a gestionarlos mediante la creación de un espacio de confianza donde las emociones se pueden expresar con libertad.

• La expresión e identificación de las emociones se han de realizar tanto por los niños/as como por los adultos que les acompañan, para generar un clima de confianza donde se pueda hablar libremente de lo que siente cada uno.


Los niñ@s no tienen adquirida aún  la fluidez verbal para expresar con palabras lo que sienten, el uso del Señor Come miedos es un recurso que parte desde el propio imaginario del niño como vehículo para expresar a través de la escritura o del dibujo la emoción que siente, teniendo así un medio, más allá del verbal, para poder expresar aquello que lo hace sentir incómodo y que a veces es tan complicado de entender a los adultos.

 La labor del adulto está en aprovechar el recurso que nos ofrece el muñeco para ayudar al niñ@ a identificar y poner palabras a la emoción.
Para ello es necesario crear un clima de confianza y escucha en el que el niño pueda para hablar libremente de lo que se siente, rabia, miedo, celos… Sin sentirse juzgado ni ridiculizado por ello.

La opinión de nuestra experta



Pero no podía presentaros al Señor Come Miedos hasta que no pasara por las manos de nuestro departamento de calidad ;) mi hija Lucía, gran experta en juguetes y esto es lo que ha escrito: (transcripción)

Hoy ha llegado a casa un muñeco que se llama Sorgenfresser, pero yo le he puesto come-cocos. Este muñeco me ha gustado mucho porque de verdad es mágico y me ha ayudado mucho a expresar lo que siento.
Lucía 8 años.

Estamos de sorteo!!! si quieres uno solo tienes que :

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  • Dejar un comentario en nuestro facebook diciendonos que te gustaría que se comiera el muñeco.
Anunciaremos el ganad@r el día 23 de Dicembre de 2013.

Suerte!!!